Yangón, no solo la de las pagodas doradas.

13Dic2017. Pues ya en el aeropuerto de nuevo rumbo a Mandalay. Son las 4:30 am y aún no abrieron los mostradores de Golden Myanmar Airways.

Ayer fue un día bastante productivo en cuanto a ver cosas y a que Myanmar siga sumando puntos como uno de mis destinos preferidos, al menos en este viaje.

Por cierto, ¿alguien me puede explicar que tipo de baile hacen los muñecos del paso de cebra en Yangón?


Pagoda Botahtaung

Ocupa un lugar junto al río Yangón, es algo más tranquila que Shwedagon y Sule. Estaba en obras así que me perdí el brillo de la stupa de 40 metros y el gran Buda de bronce que contiene. El estanque, famoso por sus tortugas, estaba también en obras y por tanto seco. Aun así hay que pagar los 6000 MMK para poder entrar. Eso sí, te dan tu botellita de agua y una toallita para limpiarte los pies al terminar. Lo que se podía visitar era el enorme pasillo en zig zag cubierto de tallas doradas sus muros. El suelo resbala allá donde la gente echa agua sobre los Budas en busca de bendición.

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Realizando una ofrenda.

Tanto en Tailandia como aquí, me ha sorprendido la cantidad de devotos que pasan horas y horas en los templos rezando y ofrendando a los diosos, luego en su vida privada cada uno será como sea. En esta pagoda, en cada esquina del zig zag había una persona realizando sus plegarias, algunos de ellos en voz alta. Y, prácticamente, todos los visitantes se arrodillan y hacen reverencias a sus figuras, y también algún selfie, que todo hay que decirlo. Además hay monjes que acuden a ti para explicarte las aventuras de los Budas o la historia del lugar y ganarse alguna donación. Me gustan los espejitos que decoran las papeles, algo que no había visto hasta ahora, y unido a las luces que tienen muchas figuras, crean un ambiente muy ferial al recinto.

Apenas son las 9 de la mañana y ya hace un calor de justicia. Me acerco al río Yangón para verlo pero tampoco me aporta nada. Paso enfrente del Strand House, uno de los icónicos hoteles asiáticos, que se construyó en 1901, aún intenta conservar el esplendor de los años 20, por el Myanmar Economic Bank, hermoso edificio de tonos azules, y por el Customs House, de ladrillos rojos construido en la década de 1910, aún mantiene su función original.

Entro en una oficina de cambio de monedas para intentar cambiar las monedas que no he podido ir gastando por el camino, y para mi sorpresa, ¡¡¡consigo cambiar casi 30 euros!!! Pero no me cambian las de Laos o Camboya, ambas monedas más débiles que la Birmana. Y con la misma sensación del que se encuentra un billete de 20 euros del invierno anterior en el abrigo llego a la Sinagoga Musmeah Yeshua, construida en 1896 es la única sinagoga existente en un país donde llegaron a vivir 2500 judíos antes de la IIGM, según reza una placa en su entrada. Por supuesto, con el kipá sobre mi cabeza.

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Hombre llevando el Kipá frente a la Sinagoga Musmeah Yeshua.

Sule pagoda

Lo primero que salta a la vista es que es una pagoda en una rotonda, sobre la que se levanta su stupa mide 46 metros, cuyos bajos exteriores son pequeños comercios. De esta manera tan curiosa se presenta la pagoda Sule a los visitantes. Presume de tener más de 2000 años de antigüedad, en los tiempos del Buda, y sirve como referencia para las distancias del norte del país.

Aquí es donde me hacen la del guiri, de lo que siempre intento huir. Ya dentro y, por supuesto, descalzo, una chica me dice donde guardar los zapatos y me lía para que compre unas flores como ofrenda, no hay muchos turistas y me hace gracia la cosa. Una vez enfrente de los Budas y sin saber qué hacer exactamente con las flores se me acerca otra chica para que page los 4000 MMK que cuesta la entrada. Y mientras estoy pagando, como quien no quiere la cosa, un monje me empieza a explicar cómo hacer la ofrenda. ”Hecha cinco vasitos de agua en el Buda del día de la semana en el que naciste, y 3 en el animal que tiene enfrente, luego golpear muy fuerte el gong otras 5” me dice, buscamos en un libro que tiene para ello y nací un Jueves. Me acompaña y me explica que esta acción hará que se cumpla un deseo y me hará tener buen karma, lo cual agradezco mucho, la verdad. Y ya estoy perdido…

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Barco usado para llevar a la stupa alguna de las ofrendas.

Me da vueltas por el complejo, lleno de templecitos, stupas, figuras etc. y me va explicando lo que buenamente puede mientras muestra sus dientes negros por el betel. Por supuesto, quería una donación, pero cuando saco un billete de 5000 MMK me pide 10000 por 10 minutos que ha estado conmigo, se los doy, estoy de buen humor y no me apetece regatear. Al menos, ya que me saca los cuartos, consigo sacarle alguna información que me quería y también me hace de fotógrafo, no muy malo. Por ejemplo, que en Tailandia y Myanmar son los únicos países que tienen congregaciones de mujeres monje, con las que ya me había encontrado e incluso me pidieron fotos.

Lo que hubiera costado 4000, me salió al final por 15000, unos 10 €, pero bueno, estaba tardando en que me pasara algo así. Hay que estar abierto a que siendo guiri termines pagando más de lo que toca. Me hago un selfie con las chicas que me vendieron la ofrenda y seguí mi camino.

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Pagoda Sule.

Junto a la siguiente parada tomé un café, el sitio se llamaba KSS, sin más, pero necesitaba salir del calor de la calle. Esa parada eran los jardines Mahabandoola. Un parque recién arreglado desde donde poder contemplar el Ayuntamiento, el Tribunal Supremo o los viejos almacenes Rowe & Co. En el centro del parque se encuentra el Monumento a la Independencia, un obelisco blanco de 50 metros rodeado de seres mitológicos. Me siento un rato pues se estaba muy a gusto y fresquito y me habían dado un café de muestra. Es cuando un monje se me acerca y empieza a preguntarme cosas de mi país y de mi vida, la típica conversación para engancharte y le des la consabida donación. Me tomo el café mientras charlamos y cuando acabo, me disculpo, me levanto y sigo el paseo.

Mientras camino voy observando los edificios coloniales por los que paso. Es algo que he visto en todas las antiguas colonias inglesas o francesas. Las construcciones rehabilitadas poseen un encanto especial y llenan de color las calles, pero las que no lo están, aún conservan cierto señorío detrás de la capa de suciedad que años de dejadez y la polución han ido creando sobre sus muros, un ejemplo es el King Cinema, construido en los años 20 y que aún conserva parte de su pasada belleza. Bajo las fachadas de estos edificios, en las aceras, las calles están llenos de puestecitos de frutas, que lejos de lo que cabría pensar, son relativamente caras para los precios que se manejan en el país.

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King Cinema, ¿cómo tuvo que ser en sus días de esplendor si aún hoy luce así?

Paso por el hostel a descansar un rato. Ya ni me calzo para pasar de un lado al otro de la calle donde se encuentran las dos partes del hostel Little Yangon. Aprovecho y pregunto por algún lugar que me podría haber dejado en el tintero.


Tarde hasta el atardecer
Me recomiendan un templo hindú y luego pensé en visitar alguna iglesia cristiana. Antes como en el italiano Tuscany. Como en muchos sitios aquí, son bastante educados y correctos pero no salen de ahí, es difícil sacarles una conversación. Más por timidez y falta de confianza en el inglés que por desagradar, o eso es la impresión que me da. La comida estaba correcta y el sitio agradable, muy tranquilo. En Birmania, no trabajan con monedas, por lo que hay que tener cuidado con las vueltas porque siempre redondean para arriba. Yo, hay veces que lo reclamo y otras que no, voy haciendo media, una lastima para el que le sale a devolver.

Llego al templo hindú Sri Kaali Amman, donde resalta su gran gopuram (me recuerda al templo Mariamman de Ho Chi Minh) sobre la entrada y la gran cantidad de palomas que habitan en el lugar. Dejas los zapatos y entras al templo, no es el más limpio que he estado pero el hombre que está semidesnudo allí es simpático, incluso aviva la llama de las velas si quieres hacer fotos.

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Y ahora a las iglesias cristinas. Muy cerca del templo hindú se sitúa la iglesia de la Sagrada Trinidad, donde se nota que está en una zona más residencial y de un poder adquisitivo más alto, de hecho, tiene un centro comercial al estilo occidental justo delante. Me hace gracia que esté lleno de gallinas y gansos en sus jardines. Resalta su alta torre campanario y la fachada de ladrillo rojo.

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Catedral de Santa María.

También de ladrillo rojo es la Catedral de Santa María, completada en 1899, resaltan sus dos torres y la roseta central. En su interior llaman la atención sus columnas de ladrillos pintados blancos, verdes, rojos y azules, y unos monitores describiendo las normas de la iglesia . También el color de sus figuras, siendo llamativos y vivos, junto con luces al estilo que ponen a los Budas. Se sitúa enfrente del periódico Myanmar Times y recibió la visita del Papa Francisco I el pasado mes de Noviembre durante su visita al país. Ambas iglesias tienen más feligreses locales de lo que me habría imaginado.

Ya cerca del lago Kandawgyi (para los extranjeros son 300 MMK más 500 por la cámara), me acerco a ver si puedo llegar a ver la puesta de sol. No llego. Cuando consigo subir a Utopía Tower, ya se había ocultado, aun así mereció la pena subir y charlar con los de seguridad y un par de camareros que me pidieron selfies con cada uno de ellos. No entiendo como no tenían montado el restaurante ahí arriba con las pedazo de vistas que tienen.

El lago lo construyeron los ingleses como reserva de agua y es uno de los lugares ideales para pasear y estar tranquilos dentro del jaleo de la ciudad. Desde él se puede ver la pagoda Shwedagon, que se levanta hermosamente iluminada en medio de la ciudad. También existe un barco con forma de dragón, que creo que es otro restaurante que estaba cerrado. Me quedo arriba hasta que se cierra la noche. Qué tranquilidad, solo se escuchan los cantos de los pájaros y el motorcillo del ascensor que te sube hasta lo alto de la torre.

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Puesta de sol en el lago Kandawgyi.

Salgo del parque y cojo un taxi. Consigo que me cobre 2000 MMK por más o menos el mismo trayecto por el que me habían cobrado 3000 el día anterior ENLACE. Cierto es, que al indicarle con el GPS para preguntarle el precio, el taxista me dijo que mejor se lo contara porque no veía bien… sigo vivo, y eso que no tenía para abrocharse el cinturón.

Y para terminar, paso por correos, donde un hombre estaba cenando (creo que vive allí), pero me atiende muy bien y veo como tienen una celda para guardar la caja fuerte, al más puro estilo de las películas del oeste.

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Volví al hostel a dormir para que me costara menos el madrugón después de completar los pasos para recibir mi primer Liebster Award.

Un saludo.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito

 

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Etapa 2: Adiós San Petersburgo, hola Moscú… y su hotel

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Etapa 5: Vientam. Hanoi, donde conseguí mi primer millón.

Etapa 6: Camboya. Angkor directa al top. Parte I.

Etapa 7: Campo de la muerte Choeung Ek, y llegada a Vientián.

Etapa 8: Adiós Laos, llegada a Bangkok (Tailandia).

Etapa 9: Hay que volver a Tailandia, y ahora a disfrutar de Myanmar.

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