Bangkok entre el calor y la gente.

10Dec2017. Hoy ha empezado bien el día. Me he enterado que el desayuno estaba incluido en el hostel M Gray, así que sigue mi idilio con ellos. Y para más inri, me han regalado una postal dedicada para que me la pueda mandar a España, así que… mejor imposible.

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Mezquita Mirasuddeen.

Y hasta aquí toda la felicidad. No porque el resto del día haya ido mal. Pero el calor y la cantidad de gente que hoy había en los sitios hacía difícil visitar los lugares, por no hablar de los que estaban cerrados.


Vamos a quitarnos cosas

La idea que tenía para hoy era visitar algunos sitios que tenía pendiente para mañana poder acercarme a Ayutthaya. Y con ese plan en la cabeza pongo los pies en la calle, cojo el ”Sky train” y me dirijo al edificio Robot. Construido en 1985 con la idea de mostrar la informatización que la banca estaba teniendo en aquella época, no obstante, pertenece al United Overseas Bank. Es un edificio bastante gracioso y que paseando por la zona, es imposible que oculte su nombre.

Tras esta visita un tanto friqui pongo camino al Museo Bangkoniano que no pude ver ayer. Para ello paso por un mercado de frutas y verduras en cuya calle se sitúa la Mezquita Mirasuddeen. Según cuenta la historia, Tuan So tenía muchas tierras en la zona y decidió crear una mezquita de madera para la comunidad en 1912, más tarde, en 1983, otro hombre de negocios puso de su dinero para transformarla en lo que es hoy en día. Por tanto, es una mezquita privada y no pertenece a ninguna organización religiosa.

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Princesita que por mor del destino tiene que estar picando billetes en los barcos de Bangkok.

Ya en el Museo hay que inscribirse en una lista con nombre y país de procedencia. Cuando estoy a punto de empezar la visita, me coge por banda una voluntaria que hace de guía (no sé si sería estudiante) e intenta explicarme cada rincón de la casa. La pobre le ponía mucho empeño y era muy simpática pero no hablaba inglés y se me hacía complicado seguirla, encima me daba apuro decirla nada pues eran tantas las ganas que estaba poniendo. Tampoco ella entiende las pocas cosas que me atrevo a preguntarla y así pasamos toda la visita entre explicaciones inteligibles y afirmaciones mías sin sentido. La casa se compone de tres edificios antiguos de comienzos del XX donde se explica la historia de Bangkok. Aunque la mayoría de los carteles no están traducidos es interesante, pero viendo donde está situado no sería una visita imprescindible. Tras hacerme una foto que me pidió la guía pongo rumbo al Palacio Dusit.

Para ello, cojo un barco exprés (15THB), que aquí son típicos como transporte público por el río. Los empleados no son muy simpáticos y chillan bastante, por lo demás es bastante fácil entender el funcionamiento y los carteles que están traducidos. Al ser el camino habitual para llegar a las zonas turísticas, los barcos pueden estar abarrotados.

Antes de llegar al palacio, paro en Wat Intharawihin. Famoso por su Buda gigante, que siguiendo la tónica del día de hoy, esté en obras y cubierto de andamios. En cualquier cosa agradezco el paseo pues es una zona menos turística de la ciudad y apenas somos 4 guiris los que nos hemos acercado a ver al Buda. También conocido como Luang Pho tardó 60 años en construirse (1867-1927). Detrás se sitúan cientos de urnas funerarias.

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Urnas en Wat Intharawithin.

Salgo del complejo y empiezo a andar hasta llegar al Palacio Dusit. El rey conocido como Rama V se enamoró de los palacios que visito por Europa en 1897 y decidió adoptar su estilo para contruir su nueva casa. Actualmente el rey no vive aquí por lo que alberga un museo y un parque. Pese a ello, está cerrado por motivo del fallecimiento del rey Bhumibol Adulyadej (Rana IX) en Octubre del pasado año. Esto me lo explica un hombre de seguridad que habla inglés, tras preguntarlo a unos cuantos antes que a él. Lo cual no me viene mal del todo porque me dará tiempo a visitar todo lo que tenía pensado, cosa que hasta ahora no tenía claro.

Pese al calor me dispongo a caminar los casi 3 kilómetros que me separan de mi siguiente parada. El camino trascurre en linea recta por la avenida Ratchadomnoen bajo el canto de las chicharras. Toda la avenida sigue engalanada con adornos y fotos por el fallecimiento del rey tras un reinado de 70 años. Esta avenida me recuerda a la avenida de la Castellana de Madrid, con árboles a los lados y parquecitos entre la carretera. Decido parar a esperar un autobús pero cuando finalmente pasa, no hace ni amago de parar ni a darme tiempo de hacerle ninguna señal. Aquí hay casi que tirarse delante de los buses para que paren. Sigo caminando entre edificios oficiales.

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Wat Saket en el Monte Dorado.

Y al fin llego a Wat Saket, en cuyo complejo se aloja el Monte Dorado. A decir verdad, el templo ni lo visito, subo directamente al monte (20THB), aunque en realidad es una colina artificial. Durante el s. XIX los monarcas construyeron una stupa en el lugar, que terminó derrumbándose y el tiempo hizo que se formara esta colina. Durante el XVIII se construye la stupa actual a la que el resto de la estructura se suma en los años 40. Las vistas son buenas pero el calor y la gente agobian.

Cojo un tuk tuk para que me acerque al Palacio Real por 80 THB, lo cual creo que es un poco timo pero llevaba una mañana de andar y calor importante así que bien pagados están. Le pido que pase por el Monumento a la Democracia. El monumento fue encargado en 1939 para conmemorar el golpe de estado siamés de 1932, que dio lugar al establecimiento de una monarquía constitucional.

Y como estamos aún homenajeando al rey fallecido todos los alrededores del Palacio están cortados y en el parque junto a él está situado el Crematorio Real. Se puede visitar, así que allí fuimos. Compuesto por unas estructuras temporales con exposiciones del uso de estas a lo largo de la historia y su montaje. Y en el centro, reinando sobre todo lo demás se encuentra el Crematorio en sí. Un impresionante conjunto de estatuas y figuras mitológicas donde caben desde dioses hasta elefantes de colores. Todo dorado, es totalmente ostentoso, y en el centro se supone están los restos del monarca (no es accesible). Te deja la boca abierta el nivel de detalle de esta estructura con todos sus tallados, las miles de figuras que alberga.

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Detalles del crematorio.

Para acceder había que pasar un par de controles de seguridad, entre los cuales te dan un bocadillo y una botella de agua. Te hacen esperar sentado en unas sillas bajo unos toldos hasta que el aforo sea suficiente para poder acceder al crematorio. Se acercan miles de personas, la mayoría tailandeses, a rendir homenaje al rey o a hacerse los selfies, cada uno que piense lo que quiera, y eso que fui advertido que el ”palo selfie” no podía usarse. El calor sigue apretando y la gente más aún. A la salida entregan una especie de postal recordatorio y un vaso de agua que puede rellenarse el bidones de agua helada.


Wat Phra Kaew y Gran Palacio

El complejo de templos alberga el templo principal o ubosoth, donde actualmente se guarda el Buda Esmeralda (aunque hecho de Jade), el icono religioso del país. La leyenda cuenta que se realizó en India pero recorrió un largo camino hasta llegar aquí. Es el mismo que camboyanos y laosianos consideran que debería de estar en su país.

Hablar de cada rincón nos llevaría horas, así que unicamente puedo decir que el conjunto de templos es realmente asombroso. Todas las paredes brillan por el dorado de la pedrería usado para su construcción, las stupas se alzan al cielo pareciendo que lo tocasen, la muralla que lo rodea contiene murales de escenas de la versión tailandesa del Ramayán indio, y su cara exterior está pintada de blanco. También existe una réplica de Angkor Wat, pues los origenes del imperio Khmer y los tailandeses comparten el mismo origen cultural y religioso. Todo es grandioso aquí.

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Parte del complejo de templos.

Tras salir de las murallas de los templos, se accede al Gran Palacio, un mastodóntico edificio. Todo el complejo empezó a erigirse en el s. XVIII por orden el rey buda Yodfa Chulaloke (Rama I). Durante mi visita el Prasat Phra Thep Bidon estaba cerrado por obras.

Supongo que no me equivoco si digo que es el monumento más visitado de la ciudad. Lo que no le ayuda mucho. Reconozco que es el conjunto de templos más bonitos que he visto desde que llegué. Pero la cantidad de gente que había y el calor asfixiante han hecho que estuviera allí no más de 45 minutos, cuando en circunstancias normales podría haber estado horas. No había manera de buscar una esquinita donde no tener que chocar con nadie. Por no hablar de los selfie adictos, que se hacen fotos desde todos los ángulos, las revisan, las vuelven a hacer y así indefinidamente. La otra variante es llevar acompañante y que sea él el que haga las fotos, se acerca a que las revises, y vuelta a empezar. A ver si empieza a comprender la gente que todos queremos hacer fotos pero no podemos estar una hora para encontrar la idónea.

Mi intención inicial era visitarlo mañana, Lunes, pero me surgió la posibilidad de visitar otra cosa y menos mal, porque encima mañana estará cerrado por diferentes eventos.

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Viendo el agobio que me estaba causando estar allí, decido volver al ferri, y de vuelta al hostel para descansar, pese a ser bastante pronto. Hay unos monjes en el ferri y se quedan en un espacio reservado para ellos a popa, pues normalmente las mujeres tienen que procurar no tocarlos y no sentarse a su lado.

Paro a comer cerca de hostel en Breakfast Hostel, donde al fin como algo de ensalada y un filete de pollo a la plancha. Son atentos, el wifi funciona bien y tienen una carta variada. Y ahora escribiendo desde mi hostel, donde me han pedido que cambiara de habitación por no sé qué pero tampoco, me importa.

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Me han explicado cómo llegar mañana a Ayutthaya. Veremos si llego.

Hasta mañana.

 

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