Luang Praban hasta el atardecer.

07Dec2017. Finalmente me escribió mi colega el inglés y únicamente le cobraron 5 libras por arreglar la rueda así que el susto no fue para tanto.

La chica de recepción me comentó que a las 5:30 de la mañana empezaban los monjes a andar por las calles recibiendo las donaciones, de arroz y plátano la mayoría, que la gente les ofrecía. Me levanté para verlo pese a los chillidos e insultos que uno de los compañeros de habitación decía cuando se despertó un par de veces, no se si sonámbulo o no, pero daba mal rollo.

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Cuando salí a la calle no había nadie en la calle, y mucho menos los monjes. Conforme voy paseando intentando hacer tiempo veo como la ciudad se despierta, los puestecillos se van montando, las tiendecitas empiezan a abrir sus puertas y las cafeterías montan las mesas y las sillas para los primeros clientes. También se ven los primeros monjes, pero ya son las 6:15 de la mañana y el espectáculo tampoco me pareció que mereciera el madrugón. Pero una experiencia más para contar.

Me doy una vuelta por los templos Choum Khong y Xieng Muang, pero están cerrados. Así que me paro a desayunar en Indiga Café, un gran sitio para desayunar, el café está bastante bueno y los camareros son simpáticos, pero no se puede pagar con tarjeta y es algo caro.

Vuelvo al hotel y tomo el pequeño desayuno que ofrecen antes de…


Tat Kuang Si

Estas cascadas situadas a 30 km de la ciudad. Se ofrecen excursiones por 50000LAK, más 20000 de la entrada. Lo contrato en el hotel y allá vamos. El trayecto es de aproximadamente una hora.

Kep

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Están bastante bien montadas para el turista, es fácil acceder. Aunque si se quiere subir al nacimiento hay que subir varias escaleras no muy buenas y puede costar más. También te puedes bañar en varias piscinas naturales en las que está permitido. Yo no tenía bañador, así que seguramente fuera la única vez que estuviera allí, decidía bañarme en calzoncillos, con las consiguientes miradas de la gente que iba mejor preparada que yo.

El parque contiene también un centro de conservación de osos bastante interesante donde te explican las actividades que llevan a cabo, y también, el peligro que corren las diferentes especies de osos que hay en el mundo. Puedes observar algunos ejemplares que están siendo cuidados allí. Aquí se da otra oportunidad a osos malayos confiscados a furtivos, ya que aún se confía en los poderes curativos de su bilis.

En la entrada hay varios de los típicos puestecitos donde se ofrece comida, recuerdos y bebidas, la mayoría con una barbacoa donde se cocinan diferentes tipos de carne a modo de pinchitos encima de los cuales giran unos mortorcillos con unos flecos para ahuyentar a las moscas Me paro a tomar un crep de nutella para recargar energías antes de volver a la ciudad.

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En mi opinión, la excursión está muy bien para darte un bañito, hacerte unos selfies y poco más. No son las cascadas más bonitas que he visto ni creo que estar una mañana entera merezca la pena si hay otras cosas por hacer. Por tanto, las dejaría como una opción para completar alguna mañana o tarde que se tenga libre una vez se hayan visitado otras partes de la ciudad.


Y seguimos de templos

Luang Praban es la capital de la provincia del mismo nombre, y en ella viven unos 77000 habitantes. Aunque paseando por las calles calculo que la ciudad dobla la población en turistas. Prácticamente en cada esquina hay un templo, siendo la máxima concentración de los mimos que he visto desde que empecé el viaje, no obstante es la capital espiritual del país.

Recibe su nombre de una estatua de Buda de 83 cm que el rey recibió como regalo del monacra Khmer, y está situada en una península que forman la confluencia del río Mekong con el Nam Khan. Dejó de ser la capital del país en el s. XVI y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995 por la UNESCO.

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Wat Xieng Mouane.

Al intentar entrar en el Museo del Palacio Real y estar cerrado hasta las 13:30, paso de nuevo por el templo Xieng Mouane, en el que no se puede entrar actualmente ya que es una escuela para los monjes donde aprenden a tallar la madera, pintar al fresco y fundición de Budas, todas ellas estaban a punto de extinguirse.

Vuelvo al Museo del Palacio Real. Situado en un palacio construido en 1904 como residencia del rey Sisavang Vong, cuya estatua se sitúa en el exterior frente al teatro Phalak-Phalam. Alberga aposentos residenciales, algunas de las cuales se conservan como estaban al ser capturado el monarca en 1975.

En una de las esquinas del complejo de alza el Wat Ho Pha Bang, constriudo para acoger al buda que da nombre a la ciudad. Y tras el palacio se encuentran las cocheras, con 5 coches (3 regalados por los EEUU).

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Wat Ho Pha Bang

Me parece un museo un poco incómodo, ya que hay que sacar los tickets por 30000 LAK en unas oficinas a la entrada, luego ir a donde están las taquillas junto al teatro para dejar la mochila y la cámara y luego, esta vez sí, ir al museo en sí, donde hay que descalzarse. Tampoco me pareció que mereciera la pena lo que hay expuesto, aunque hay dos salas bastante bonitas y originales. Una de ellas donde se recibían a los invitados con pinturas murales en las paredes con mucho colorido y la otra con murales hechos con cristalitos de colores y piedras semipreciosas.

Vuelvo a la calle para continuar el paseo. Las calles de ven bastante limpias y la ciudad es muy cómoda para caminar. Al igual que Vientian, el tráfico es más tranquilo que en otros lugares del sudeste. Probablemente, Luang Praban es la ciudad más tranquila en la que he estado estos días, y eso que los guiris debemos ser el 75% de la población. Todo está lleno de hoteles, hostales, restaurantes de diferente tipo etc. todo preparado para el turista.

Llego a Wat Xieng Thong (20000 LAK). El monasterio más famoso de la ciudad alberga un templo de 1560. Sus característicos tejados que llegan hasta el suelo se levantan sobre muros con pinturas doradas sobre fondo negro, como el árbol de la vida que tiene a modo de mosaico en la pared trasera. Cerca hay varias stupas llamadas Hor. Frente a él se sitúa el Hohng Kep Mien, que contiene una carroza ceremonial tras su fachada dorada. Aquí había un grupo de monjes que con sus móviles de última generación andaban haciéndose selfies, una imagen que aún me choca aunque cada vez se ve más por los templos asiáticos. También hay un señor que empieza a seguirme y a hacer las mismas fotos que voy haciendo yo, al rato se debió de cansar y dejó de hacerlo.

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Fachada de Wat Hohng Kep Mien.

Al salir me dirijo a la confluencia de ambos ríos donde hay unas vistas preciosas y donde unos niños se estaban bañando lanzándose desde unas rojas tras un puente cuyo paso cuesta 10000 LAK. Luego paro en La Benneton, una cafetería francesa donde pido un zumo de naranja, un café y un croissant y salió por unos 46000 LAK, algo caro pese a que estaban muy buenos y a las hormigas que iban incluidas en el azúcar. Tampoco tenía wifi. Los camareros no eran lo más simpático del mundo, y antes de irme apareció el jefe, un francés que se puso a revisar las cuentas con la encargada y no parecía muy contento. Es bastante habitual en Luang Praban ver a occidentales, sobretodo franceses, regentando negocios.

En esta ciudad, en general, la gente no es muy amable, sin dejar de ser correctos. Supongo que es algo típico en los sitios donde reciben a tanta gente.

La siguiente parada es Sensoukharam, cuyo templo está cerrado pero una des sus capillas acoge a un gran Buda en su interior. Construido en 1718 es uno de los monasterios más grandes de Luang Praban. Y cambio al templo Vatmay Souvannapoumaran (10000 LAK) con otro gran Buda en su interior y una fachada llena de intrincadas tallas en comparación con el resto de muros, que son simplemente blancos, construido en el s. XVII es el templo más grande de la ciudad.

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Altar del templo Vatmay Souvannapoumaran.

Con el templómetro a tope vuelvo al hotel a descansar un rato. De camino veo que mañana empieza el festival de cine. Una pena, pensaba que era hoy y quería a ver alguna peli laosiana.


Atardecer en Luang Praban

Se acabaron los templos por hoy. Me dirijo a la montaña Phou Si, que domina el el casco antiguo. Mientras subo, voy parando en los diferentes descansillos a contemplar las muchas estatuas de Buda que en ellos se hayan junto a pequeñas stupas y diferentes santuarios, uno de ellos es una cueva en la montaña, y enfrente hay una huella del pié de un Buda.

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¿Hacen falta palabras?

Para subir a la stupa en lo alto de la colina hay que pagar una entrada de 20000 LAK, y al llegar, ya estaba abarrotada de gente aunque consigo un buen sitio que mas tarde pierdo por intentar coger uno mejor, pero en cambio, me coloco junto a una pareja (española y mejicano) con los que empiezo ha hablar y pasamos un gran rato contándonos nuestras batallitas viajeras. Volviendo al atardecer, pese a la gente, es un espectáculo digno de ver, una maravilla contemplar como el sol se esconde entre dos montañas en la otra orilla del Nam Khan. Convirtiendo toda la ciudad y los bosques cercanos en una abanico de colores naranjas y rojos que te deja boquiabierto. Tanto, que ni presté atención a la stupa That Chomsi, de 24 metros que corona la colina. Ni siquiera la recuerdo ahora mismo.

Tras una hora hablando con los nuevos amigos, y habiéndose echado la noche encima, bajamos para dar un paseo por el Night Market y parar a cenar en un restaurante local, a la orilla del Nam Khan. El Tamarind Tree, que estaba bastante bueno y fue muy barato, está situado a la orilla del río Mekong en un remanso de paz sin salir de la ciudad. Aunque para los occidentales más escrupulosos, igual no les parece el lugar más apropiado.

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Lo dicho… las palabras sobran.

Ya de vuelta al hostel para descansar y mañana terminar de ver un par de cosillas que tengo pendientes antes de poner rumbo a Bangkok.

Antes de irme, aprovechando, voy a dejar el enlace del blog de la chica que comenté antes para leer sus muy interesantes entradas: Romuneando y Rocío es su nombre.

Un saludo.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito

Más enlaces relacionados con este viaje:

A por el viaje de mi vida: 2 meses, 10 países.

San Petersburgo, ¿la Venecia del norte?

Etapa 2: Adiós San Petersburgo, hola Moscú… y su hotel

Etapa 3: Pekín. Capado en el país del escupitajo

Etapa 4: Seúl y sus palacios.

Etapa 5: Vientam. Hanoi, donde conseguí mi primer millón.

Etapa 6: Camboya. Angkor directa al top. Parte I.

Etapa 7: Campo de la muerte Choeung Ek, y llegada a Vientián.

Un comentario en “Luang Praban hasta el atardecer.

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