Etapa 5: Vientam. Hanoi, donde conseguí mi primer millón.

21Nov2017. La última mañana en Seúl la pasé descansando y decidí ir pronto al aeropuerto ya que no podría hacer el check in online con JinAir.

Y ya en Vietnam. Después de un vuelo un poco pesado de 5 h aterricé en Hanoi, capital del país y la segunda ciudad más grande con más de 6,5 millones de habitantes.

Tras pasar el control de pasaportes, donde parece que en todos los países contratan a los más listos y más agradables del país, encuentro al taxista que me lleva al hostel en un servico que había contratado por Internet por unos 20$, poco más que un taxi normal pero me quitaba de líos como me pasó en China que llegaba igual de tarde.

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Señora vendiendo verduras en la acera.

Al llegar al hotel resulta que habían abierto otro a kilómetro y pico y habían decidido sin consultar con nadie que me trasladaban a ese otro sitio. Querían que fuer en taxi al nuevo hotel pero finalmente me lleva un chico en su moto, sin casco por supuesto. Al llegar, le digo al recepcionista que no me parece que no me parece correcto que no me avisen de un cambio así porque si yo reservo en un sitio es porque me interesa ese sitio y si me cambian, al menos deberían de notificarme. Lo único que hizo fue sonreír y decirme que al día siguiente podría hablar con la jefe, con la típica sonrisa de que ”no me está importando nada lo que me estás contando”, con lo que el cabreo es mayor. Pero era tarde y quería dormir.


Paseando por Hanoi

Al comprobar que donde estaba el hotel resultaba que no estaba tan mal colocado aunque seguía sin ser el sitio donde yo había reservado. Sin querer pararme a hablar, cogí las cosas y a la calle.

El hotel estaba junto a la Catedral de San José, la ”Notre Dame Vietnamita”. Construida en estilo neo-gótico en el año 1886, solo se puede visitar cuando están dando misa en ella, así que tuve suerte y pude visitarla.

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Catedral de San José.

Sorprendentemente, hacía más frío del que esperaba y no me quité la sudadera en todo el día, yo esperaba estar a unos 20 grados, con una humedad considerable y poder andar en camiseta, pero nada de eso. Paso por el cajero para sacar dinero y la moneda es tan baja que fue la primera vez que tenía un millón de la moneda que fuera en mis manos. En euros, hacía la escalofriante cantidad de 40.

Al salir, me dirigí directamente a desayunar, llevaba casi un día sin comer y me moría. Paré en un local bastante agradable donde el camarero fue muy simpático y, al fin, pude comerme unas simples tostadas con mermelada, cosa que no es fácil fuera de España, y un café. El café Moca, cerca de la catedral, recomendable.

Me acerqué después al lago Hoan Kiem, donde según la leyenda el cielo envió al emperador Le Thai To (también visito el monumento dedicado a él junto al lago) una espada mágica para expulsar al os chinos de Vietnam. Tras conseguirlo una tortuga gigante le quitó la espada y la hundió en las profundidades del lago, por lo que se le conoce también como ”lago de la espada devuelta”. En medio del lago se encuentra un templo del que hablaré después y en un islote pequeño la torre de la tortuga, erigida en los s.XVII y XVIII en referencia a la leyenda mencionada.

De nuevo me pongo a callejear hasta llegar al a prisión de Hoa Loa (30000vnd), o el ”Hilton de Hanoi”, como lo llamaban los soldados de USA que fueron detenidos durante la guerra. La mayoría de las salas recuerdan el uso que daban los franceses a la cárcel desde su construcción en 1886 hasta que abandonaron el país en 1954. También se comenta lo bien que estuvieron los prisioneros estadounideses allí recluidos durante la guerra de Vietnam (1955-1975). Se siente cierto tufillo a propaganda del régimen, pero era algo de esperar y que llevo observando en varios de los museos a los que voy en mi viaje.

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Figuras que simulan ser presos de Hoa Loa.

Luego voy directo al museo de la Mujer Vietnamita (30000VND, precio estándar de los museos). En un edificio moderno existen 4 plantas dedicadas al papel de la mujer vietnamita desde la antigüedad hasta hoy en día, y planteando su futuro. Me llamó la atención que hay lugares en los que las familias funcionan matriarcalmente y otras todo lo contrario. Dicho esto, no me pareció entretenido, más bien me aburrió, Aún así, me parece encomiable y una gran idea dedicar un museo a la mujer para concienciar a la sociedad de que la igualdad es necesaria.

Decidido a ver algo más didáctico me dirijo al museo Nacional de Vietnam y al museo de la Revolución. Ambos son el mismo complejo y por 40000VND accedes a ambos. Cuando llego me dicen que cierran para comer al mediodía así que me doy una vuelta para hacer tiempo y caigo en que, como en el resto de los países del sudeste, no existen reglas de circulación, sólo una serie de recomendaciones… también tropiezo con motos aparcadas y mesitas y sillas que los restaurantes sacan a la calle y donde comen desde ejecutivos enchaquetados hasta gente que va en chándal. Nunca había visto que motos y mesas ocuparan las aceras de esta manera. Pero no me importa, son la clases de cosas que me gusta ver cuando vengo por esta zona del mundo.

 

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Monumento a aquellos que perdieron la vida por la independencia.

Aún era pronto, dí una vuelta al lago pasando por el monumento a Ly Thao, emperador fundador de la dinastía Lý. Seguí adelante hasta llegar al templo que comenté antes, Ngoc Son (30000VND), al que se llega a través del puente Huc, bonito puente rojo hecho de madera. Este templo es el más visitado de la ciudad, situado en una islita del lago. Está dedicado al general Tran Hung Dao, que derrotó a los mongoles en el sXIII, a La To, patrón de los médicos y al intelectual Van Xuong.

Enfrente está un pequeño monumento dedicados a los hombres y mujeres que murieron por la independencia de Vietnam, y donde un chico me pide que me haga una foto con él, la primera del viaje.

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Puente Huc.

 


Museos

Ya era la hora. Pasando también por la preciosa fachada de la ópera de Hanoi, fui primero al museo de la Revolución, donde se muestran varios documentos, objetos y fotografías de personajes que fueron importantes para el levantamiento y posterior establecimiento del régimen. En mi opinión lo que se expone no es suficientemente contundente para llegar a ser un museo didáctico y que sirva para que la gente que no tenemos mucha idea del movimiento ni la historia vietnamita podamos hacernos cargo de lo que aquí pasó, por no hablar otra vez del tono propagandístico del propio museo, no se pierde cualquier oportunidad para recordar los estragos que hicieron los americanos.

También había una exposición temporal conmemorando el 90 aniversario del libro Duong Kach Menh, escrito por Nguyen ai Quoc. Esta muestra sí que estaba mejor compuesta y se entendía como el considerado padre de la revolución explicaba los ideales que tenía y como los mismos habían sembrado las simientes para el cambio de sistema, aunque los objetos expuestos me siguen pareciendo pobres.

Cambio de museo y voy al Nacional de Vietnam. Que mejora en cuanto a lo que hay expuesto, ya que muestra tallas y piezas realmente bonitas y que merecen la pena. Pero no así, la forma que están expuestas y como falta una línea explicativa para volver a hacerte una composición de lugar de lo que ha sido el territorio desde la prehistoria hasta el sXX. En el jardín también se exponen esculturas y objetos.

 

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Museo Nacional de Vietnam.

La sensación que me dio es que faltaba una forma de hacerte sumergirte en la historia del país por falta de carteles explicativos que te ayuden a situarte si no estás familiarizado con la historia del país.

Lo que sí merece la pena es contemplar los edificios coloniales en los que ambo están alojados. Sobretodo el Nacional, fue construido entre 1925 y 1932 y albergó la École francçais d’Extrême Orient y su arquitectura fue una de las primeras en mezclar estilo chino con el francés. El interior es precioso.


Templos

Mientras me dirijo a la Casa conmemorativa, paro a comer en un lugar llamado Dodgy, donde como bastante bien y los camareros eran bastante originales. La camarera incluso se quedó dormida y uno de los murales llamó mi atención.

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Mural del restaurante Dodgy. Sobran las palabras.

Llego antes al Templo Kim Ngan, que como todos, contiene entre otras, figuras del ave fénix, de unicornios y de dragones. Todos ellos animales sagrados en Vietnam. El templo en sí es bastante bonito y con un olor de incienso que impregna todo.

Al salir me antojo de unas piñas que veo que está vendiendo una señora en la calle. Por 10000 VND dejó que me corte una con un cuchillo con mugre más histórica que la que había visto en los museos. Pero el antojo es el antojo y no soy escrupuloso. Seguramente he pagado en exceso por la piña.

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Piñas.

Paso, ahora sí, a la casa conmemorativa (10000VND). Una casa construida al estilo tradicional de la ciudad amueblada como entonces tras pasar por varias etapas, ya que después de la revolución fue arrebatada a sus dueños para dar cobijo a 5 familias. Tras una reconstrucción ahora luce como museo. La verdad, que si no es porque el precio es bajo, no merecería la pena entrar.

Ya camino de mi última parada del día, voy reflexionando y comparando lo que veo con el resto de países de la zona que conozco. Sobre lo bonitos que son los edificios coloniales, muchos de los cuales aún están en uso y en buen estado, sobre el gran número de tiendas de libros que veo, de como es la primera vez que no veo ni rastro de los famosos tuk tuks que abarrotan la India o Nepal, aunque las motocicletas sí te prestan sus servicios.

Y llego al templo Bach Ma, que parece ser el más antiguo de la ciudad aunque el edificio data del s.XVIII. Según dicen el templo original fue erigido por Ly Thai To (anteriormente mencionado) en el s.XI para homenajear al caballo que le guió hasta este lugar donde construyó las murallas de la ciudad. Me encanta el olor a incienso que tienen aquí los templos.

Como me gusta el contraste que existe con respecto a Europa. Si bien, Hanoi, no me está pareciendo impresionante a nivel monumental, sí me parece interesante a nível social y cultural después del s.XX tan movidito que han tenido, y ver cómo afrontan el XXI.


Ya en el hotel hablo con la jefa por teléfono del problemilla que tuve ayer. Me pide mil veces perdón y me ofrecen un desayuno en compensación. No es gran cosa pero al menos es un detalle que agradezco. También contrato una excursión de un día a la bahía de Halong, que no pensaba hacer.

Cuando parece que todo está bien, llega una chica monta el pollo porque no tenía habitación y estaba coja (se apoyaba sobre una muleta), por lo que otro jefe me llama y me pide que si puedo dejarla la cama de abajo de la litera. Por supuesto, acepto esperando que caiga otro desayuno… pero no ha habido suerte.

Termino el día cenando en un restaurante italiano de un valenciano y un italiano no sé de donde. Con los que hablo y son bastante simpáticos, un sitio para repetir. Ristorante Mediterraneo.

Mañana a una de las bahías más conocidas del continente, a ver qué tal.

Distancia: 15,89 km.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito.

 

Más enlaces relacionados con este viaje:

A por el viaje de mi vida: 2 meses, 10 países.

San Petersburgo, ¿la Venecia del norte?

Etapa 2: Adiós San Petersburgo, hola Moscú… y su hotel

Etapa 3: Pekín. Capado en el país del escupitajo

Etapa 4: Seúl y sus palacios.

 

10 comentarios en “Etapa 5: Vientam. Hanoi, donde conseguí mi primer millón.

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