Otra momia en le viaje y encuentros de los que gustan.

16Nov2017. Mientras desayuno en el hostel un zumito de naranja, tostadas, huevos y café describo mi día de ayer, antes de ir al aeropuerto destino Seúl. Un día poco turístico pero no por ello menos interesante.


Cuerpo de Mao

Sobre las 7:30 de la mañana llegué a la plaza Tiananmen para entrar al mausoleo de Mao (gratis). Esta vez llevaba el pasaporte y, pese a equivocarme con las salidas en los pasos de peatones subterráneos, lo conseguí. A pesar de ir tan temprano la cola era impresionantemente larga, daba casi dos vueltas al mausoleo, que no es pequeño precisamente. Había dejado todas las cosas en el hostel para no tener que hacer cola en la taquilla donde hay que dejarlas y sólo llevé el libro electrónico para amenizar la hora de espera que estuve siendo el único guiri de la fila, que no iba lenta. Casi me lo quitan porque era incapaz de explicarle que no era un ordenador ni una tablet y que no tenía cámara, así que lo metí en el bolsillo del abrigo y parece que eso satisfizo a la chica.

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Mausoleo de Mao tras el Monumento a los Héroes del Pueblo.

Al llegar al mausoleo se pasa otro control más exhaustivo que el que se cruza al entrar en la plaza. A los extranjeros apenas nos dicen nada pero los locales se llevan algún que otro empujón. A partir de aquí cualquier hueco en la fila entre personas era rellenado con alguien al que los militares apostados cada pocos metros le hacían ocupar.

Finalmente, tras subir unas escaleras, se entra en una sala grande con un mural gigante enfrente del cuál se sitúa una estatua del fundador del régimen chino rodeado de plantas, enfrente se encuentra una especie de altar donde la gente coloca flores amarillas y hace multitud de reverencias. No todos lo hacen, pero me impresionó que todavía hubiera gente tan efusiva respecto a esto, y muchos ni siquiera habían nacido cuando aún gobernaba el líder comunista. Aprovecho para decir que el comunismo solo lo he visto en el control gubernamental sobre las comunicaciones, la gente abarrota las tiendas de productos occidentales y gasta el dinero sin restricción alguna. Encuentras casi todo lo que podrías tener en Europa. A un nivel mayor no sé qué medidas adopta el gobierno ni en qué lo notan los habitantes, ya que es un tema tabú para ellos. Respecto a la libertad de movimientos, tengo que decir que ha sido total me he podido mover por donde y como he querido durante estos días.

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Paseo junto al río del Palacio de Verano.

Sigo con el mausoleo. Luego se pasa a otra sala donde hay una cristalera y en su interior hay un altar negro con una ”vitrina” donde se encuentra Mao con una bandera china encima.

Es la segunda momia, tras la de Lenin, que veo en este viaje, aunque esta con menos parafernalia y menos reverencias. He de decir que no esperaba que en el sXXI aún hubiera cuerpos embalsamados expuestos y convertidos en atracción turística.


Palacio de verano

Tras la visita a Mao desayuné y me dirigí en metro al Palacio de Verano (50 CYN la entrada combinada). Es uno de los parques más grandes y agradables para pasear de los que he visto en Pekín, una ciudad que puede presumir de tener muchos y todos buenos. Fue construida principalmente para que la corte huyera de los abrasadores verano de la capital, aunque hoy está metida dentro de la misma.

Aquí se pueden disfrutar de numerosas atracciones que visitar. Como el Salón de la Bondad y la Longevidad, la Gran Galería, con sus pinturas junto al lago Küming, la Colina de la Longevidad con sus numerosos templecitos y pabellones como el salón de las Nubes disipadas, el situado más en lo alto templo del Mar de la Sabiduría o la torre del Incienso Budista. En el embarcadero se puede observar el Barco de Marmol, ejemplo de excentricidad imperial, gastando el dinero destinado a embarcaciones reales, gran parte es de madera pintada simulando mármol. Entre los canales puedes encontrar bonitos puentes como podría ser el de Jade.

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Barco de Mármol.

También existe una isla a la que poder acercarse a pasear, pero por falta de tiempo no pude, pese a que hay un ferri que acelera el acceso. Había quedado.


Encuentros

Había estado en contacto con una antigua compañera de trabajo que ahora vive en Pekín, una tarea difícil pues la cuenta de correo de Gmail la tengo bloqueada y tuve que desempolvar una de cuando tenía 15 años, y a través de una amiga de Madrid poder contactar y quedar. A eso se une que sin wifi no puedo revisar Internet.

Finalmente lo conseguimos y nos vimos por la parte donde se encuentran muchas de las embajadas extranjeras. Estuvimos paseando por un parque cuyo nombre no recuerdo, me enseñó el centro de medicina oriental donde está yendo a estudiar y me llevó a comer a un restaurante en un centro comercial, donde probé unos noodles con un par de trozos de carne y un huevo que estaba muy bueno y tomamos café con tarta. No pudimos coger unas bicis porque no funcionaba la aplicación y tras pasar una gran tarde nos separamos. Me fui al hostel a conseguir que el de Corea me pudiera enviar los datos a un correo que me funcionara, tras varios emails sin ponernos de acuerdo lo conseguimos.

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Parque cuyo nombre no recuerdo.

Hace mucha ilusión cuando vas a un país encontrarte con viejos amigos y pasar una tarde poniéndote al día e intercambiando impresiones. Llegas a olvidarte de donde estás.


Impresiones de China

Pues ya me voy. Salgo para Seúl esta tarde. Llegó tarde y aún no tengo muy claro cómo llegar al hostel. Improvisaremos.

Me ha gustado China. No tanto a nivel monumental, otros países asiáticos me parecen más bonitos y encantadores en este sentido, pero me ha gustado comprobar que ni la gente ni la ciudad es tan sucia como me habían contado. De hecho, quitando los escupitajos que muchos disparan por la boca, está todo muy limpio. También es muy seguro, no tienes sensación de que te pudieran robar en ningún momento, creo que ayuda que pese a la población pequinesa, sus grandes avenidad y parques ayudan a descongestionar y es agradable pasear sin estar apretujados como pensé que sería.

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Templo el Inciendo en la Colina de la Longevidad con el lago y la Gran Galería abajo.

También me esperaba un país más comunista en la idea que tenemos desde España de lo que sería un país así. Como he dicho antes, la gente parece que tiene de todo a su disposición y pueden comprar toda clase de productos sin restricciones. Otra cosa son las comunicaciones, es dificil comunicarte con el exterior y conectarte a Internet, así como usar diferentes servicios si no posees una cuenta bancaria del país. De hecho, hay pocos sitios turísticos en los que puedas entrar gratis.

Los extranjeros más previsores que yo, se descargan una VPN y una aplicación llamada WeChat, que es como nuestro whatsapp, y con ello van tirando. Con esta aplicación también se puede pagar en la mayoría de los lugares, cosa que es casi imposible de hacer con una tarjeta de crédigo normal. Los cajeros tampoco abundan pero existen.

En cuanto al alojamiento, el hostel donde he estado, el 365 Inn, ha sido bastante bueno, aunque no e han tocado los compañeros más simpáticos del mundo, pero supongo que no depende el hostel. Está limpio, te dan la ropa de cama en perfecto estado, todos los días limpian la habitación, quizás les falta dar también toalla. La ubicación es perfecta, está a 5 min andando de la plaza Tiananmen con la linea 2 de metro al lado, es una linea circular que conecta con casi todas las demás lineas y que es bastante fácil de imaginar. Estas lineas de metro son geniales y funcionan perfectamente, y están igual de limpias que el resto de la ciudad. El restaurante que tiene no es lo más barato de la zona pero se come bien.

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Estos pensamientos son bastante simples y seguro que no profundizan en absoluto el todo lo que encarna una ciudad tan monstruosa como Pekín en cuanto tamaño, y mucho menos del resto del país, del que no se hasta qué punto es representativa. Para valoraciones mejores es necesario pasar un largo tiempo y conocer la idiosincrasia de la gente y la cultura.

Hoy poco haré ya, esperar el avión y llegar a destino para descansar y empezar mañana a patearme Seúl, por supuesto, sin haber mirado mucho sobre qué hacer. Con ganas.

Un saludo.

PD: Ya en el aeropuerto de Pekín. He venido con mucho tiempo ya que no sabía cuanto iba a tardar ni cuantos controles había que pasar. Llegar es fácil pero se tarda casi dos horas, Cogiendo el metro hasta Dongzhimen, linea 2, donde se coge un tren que va a la Temrinal 2 parando anteriormente en la 3. Y ya se llega, sencillito.

Al llegar se pasan varios controles y hay que pasar por mostradores porque es imprescindible imprimir la tarjeta de embarque. O eso entendí a la chica que me lo intentaba explicar, ni en el aeropuerto hablan inglés. Una vez impresa a esperar. Lo hago gastando algunos yuanes que me quedan en cosas que no necesito, una de ellas un zumo de naranja (20 CYN) que sacas en una máquina automática que nunca vi en ningún aeropuerto, el precio es igual que en la ciudad, caro. También gasto en algo de comer y me guardo algún billete como recuerdo.

Distancia: 28,47 km.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito

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