Moscú te encoge

09Nov2017. Todo es inmensamente grande en Moscú, lleno de edificios sobrios pero enormemente grandes a la manera soviética y amplias avenidas para poder desfilar. Al contrario que San Petersburgo, no hay tanto palacete de familias adineradas ni se caracteriza por la ornamentación. Bloques de pisos y oficinas que te hacen sentir pequeñito entre ellos.

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Jardines Alexandrevsky.

Plaza roja

Una excepción puede ser esta plaza con sus murallas y edificios con adornos y cúpulas. Es lo que he visitado esta mañana, a excepción del Kermlin, que los jueves cierrar. Para variar fui despistado por no mirarlo antes y la chica de información me lo confirmó aunque se negó a darme un mapa de la ciudad… qué le vamos a hacer. Dicha plaza está llena de edificios emblemáticos de muy diferente época y función.

Después de que me timaran por un desayuno inglés, que aunque estaba bueno, no valía lo que costó, llegué a la plaza roja entrando por la puerta de la Resurrección, dos arcos de entrada debajo de dos torres gemelas con el techo verde, y entre esos arcos la pequeña capilla de la Virgen Iveriana. Construidas en 1680, Stalin consideró que estorbaban el paso de sus desfiles así que, qué mejor que destruirlas. Las actuales son réplicas de 1995.

A ambos lados de la puerta se encuentran el museo de historia y el de la guerra de 1812, detrás del cual se encuentra una réplica de 1993 de la Catedral de Kazán original construida en 1636. La razón, el paso de los desfiles lo justificaba.

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Catedral de San Basilio.

A las 10:00 abría el mausoleo de Lenin (gratis), así que es a lo primero que he ido. Me ha impresionado no la construcción en sí, si no todo lo que la envuelve. Por fuera una especie de pirámide de mármol negro y rojo pero por dentro todo es negro, sin adorno alguno y con un guarda en cada esquina de aspecto temible, sin gesto ninguno, para evitar que pudieras hacer algo indebido. Por ejemplo, una foto.

Por otro lado, al pasar junto a la tumba pensé que lo que estaba viendo era una especie de muñeco de Lenin para exposición, pero resulta que no. Es el cuerpo momificado del propio creador de la Unión Soviética. Una momia de más de 90 años que tras su muerte, en 1924, Stalin se empeño en exponerlo al público como símbolo. Es alucinante verlo allí expuesto en el centro de una sala donde apenas se distinguen las esquinas debido al negro del mármol.

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El Mausoleo en el centro y detrás los dos museos.

El propio Stalin está detrás del mausoleo enterrado junto a otros miembros destacados del partido. Curiosamente, este tirano es el que más flores tenía sobre su tumba, parece que no somos el único país en el que algunos se empeñan en homenajear a dictadores.

Tras el mausoleo se encuentra la torre Spasskaya, y enfrente está GUM, un centro comercial donde están las grandes firmas alojadas. Es bastante opulento y la música ambiental hace que las fuentes interiores bailen. Construido en la década de 1890 es, en su función, una rareza en medio de tanta construcción político-religiosa.

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La Catedral de San Basilio junto con la torre Spasskaya y el mausoleo en primer plano.

Cuando las campanas repicaron a las 11:00 se abrió la puerta para entrar (300 RUB) en lo que, para mí, es el edificio más emblemático de la ciudad, y posiblemente del país. La Catedral de San Basilio, que no sé porqué me recuerda a una tarta. Es un edificio llamativo a más no poder que todos hemos visto mil veces en la tele, por lo que siempre es especial encontrarte frente a este tipo de monumentos. Está compuesta por varias iglesias interiores cada una independiente con sus propios retablos pero todas bastante pequeñas y austeras, a excepción de la iglesia de San Basilio el Bendito, en la primera planta, que resalta por sus frescos.


Antiguo Moscú

Como era pronto cuando salí, me dí una vueltecita por los alrededores de la plaza, por el antiguo Moscú, un poco más desconocido que de donde venía. Tras la catedral siguiendo por la calle Varvarka me encontré con la Iglesia de Santa Barbara con sus columnas blancas y paredes rosas, el edificio de la vieja Corte inglesa, pequeño pero importante ya que fue donde se hicieron los primeros tratos comerciales en época de Ivan el Terrible, pasé por la iglesia de San Máximo el Bendito y contemplé las cúpulas doradas del monasterio Znomaneski, bastante rehabilitado. También pasé por las cámaras de los Romanov, museo dedicado a la familia zarista antes de ser tales y, por último, la iglesia de San Jorge.

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Lubyanka.

Tras tanta cosa en tan poco espacio subí la calle Staraya y su continuación Novaya hasta llegar a la Lubyanka. Por casualidad el último libro que acabo de leer, Archipiélago GULAG, habla de este lugar como el eje central de los campos de concentración soviéticos. Aún lleno de secretos, este edificio no ha sido abierto al público, era aquí donde se sometía a los detenidos a interrogatorios y sumarios infinitos donde se les torturaba y se les obligaba a firmar unas confesiones que eran la prueba fundamental en los simulacros de juicios para enviar a estos presos a los campos. El edificio desprende hermetismo pese a la capa de pintura dada. Un lugar, sin duda, en la historia negra de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas.

Dejando atrás la Lubyanka, bajé la calle Nikolskaya donde en Tretyakovsky proezd se ve una puerta de acceso de 1870 hacia la calle del mismo nombre donde encontramos el hotel Metropol, ejemplo claro de art noveau en la ciudad. Dando la vuelta la hotel, volvemos a Nikolskaya para contemplar Synod Printing House y el león y unicornio que coronan su fachada, y junto a él está el segundo monasterio más antiguo de la ciudad, el de la Epifanía. Desde donde volvemos a la puerta de la Resurrección a los pies del monumento a Marshall Zhukov, uno de los héroes de la II GM. Frente a él está el hotel Four Seasons, cuya construcción se debe a un error de Stalin, que aprobó dos proyectos para el Hotel Moskva. Los arquitectos para no contrariarle decidieron construirlo en dos mitades, una a cada estilo.

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Calle Nikolskaya con el Hotel Metropol al fondo a la izquierda.

Arbat y Khamovniki

Todavía no tenía hambre, así que aparque el hecho de que era buena hora para almorzar y cogí el metro hacia el sur de la ciudad, hacia los distritos de Arbat y Khamovniki.

Ya estoy hecho un experto en el metro, una vez que te acostumbras a jugar a los jeroglíficos con el cirílico no tienes problemas para manejarte. Es barato (55 RUB) y encantador ir de estación en estación disfrutando de los murales del metro moscovita.

Paré en la estación de Sportivnaya y visitar el convento de Novodevichy y su cementerio. Craso error, pero bueno, había que intentarlo. En su máximo esplendor, este monasterio, fundado en 1524 por el príncipe Vassily III, debe de ser uno de los sitios más bonitos y encantadores de Moscú. Pero está en obras y, unicamente, puedes entrar en un par de sitios, aunque la catedral de la Asunción merece la pena, no lo merece acercarte hasta allí y que todo lo demás esté totalmente bajo andamios y no poder ver nada y quedarte con las ganas de la Catedral de Smolensk, el campanario, la iglesia de la Transiguración y los diferentes aposentos de este conjunto amurallado. Así que tras pagar 300 RUB y 100 (en efectivo) más para poder hacer fotos… a los andamios, me fui al cementerio.

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Mujeres rezando en la Catedral de la Asuncón, único templo abierto en el recinto Novodevichy.

En este viaje he entrado en dos, y reconozco que no sabía que los cementerios atrajeran a tantos turistas. En este hay diferentes personalidades rusas, como Boris Yeltsin, cuya tumba es una bandera de Rusia Gigante o Nikita Krushev (sucesor de Stalin).

Cuando salí, como estaba cerca, fui al estadio olímpico de Moscú 1980, aquellos famosos juegos del boicot estadounidense, que la URSS devolvería cuatro años más tarde en Los Ángeles.

Y sin comer, volví a coger el metro para ir a la Catedral de Cristo el Salvador (300 RUB en efectivo). Edificio construido donde se encontraba una más antigua destruida por Stalin en 1931. Acabada en 1997 para celebrar los 850 años del nacimiento de Moscú. Su construcción sustituyó los planes del jefe supremo , los cuales incluían una estatua suya de unos 100 metros de alto. En su interior contiene

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Catedral de Cristo Salvador.

A su espalda está el puente Patriarshy, en frente del cual, se encuentra un ”monumento” bastante feo que se supone que homenajea a Pedro el Grande, quien quitó la capitalidad a Moscú y la odiaba. Por lo que es bastante controvertida y situada como uno de los edificios más feos en el mundo por varias revistas. De hecho, la propia San Petersburgo rechazó re alojarla en el río Neva. Abierta en 1997 sólo mide unos 98 m de alto, por lo que no pasa desapercibido y rompe bastante las hermosas vistas de toda la ciudad que se contemplan desde el puente. Así que decido pasar por la puerta del museo Pushkin de camino a la calle peatonal Arbat, una de las calles más antiguas de la ciudad, se cree que del siglo XV.

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Pedro el Grande en el río Moscova.

Empezando por el monumentalmente grande Ministerio de Asuntos Exteriores, una de las siete hermanas de Stalin que dominan la ciudad y que casi siempre queda alguna a la vista. Impresionantes edificios para gloria del dictador. Paseando por la calle se ve la estatua de Bulat Okudzhava, la casa Melnikov, original edificio hecho con dos cilindros y única casa privada construida durante el régimen. Se puede parar a contemplar el homenaje a Viktor Tsoy, cantante de la banda soviética Kino. La calle Starokonyushenny está plagada de detalles art noveau y acabé la ruta en la ”Casa de la amistad con gente de otros países”, casi ”na”. Rimbombante nombre para una no menos rimbombante casa. Se dice que la madre del promotor le dijo que hasta el momento de la construcción ella era la única que conocía que estaba loco, pero ahora, todo el mundo lo sabe.

Y con esto, se acabó por hoy, que no es poca cosa. Mañana intentaré entrar en el Kremlin y conocer alguna otra zona de la ciudad. Por cierto, al llegar al ”hotel” se me ha olvidado que tenía que ponerme las chanclas que me han dado y no caminar con zapatos de calle… casi mato a una de las chicas de un infarto… en fin.

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Ministerio de Asuntos Exteriores.

Hasta mañana.

Distancia: 27,90 km.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito

4 comentarios en “Moscú te encoge

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