La ciudad de Pedro I el Grande.

06Nov2017. En San Petersburgo la figura de Pedro el Grande se deja notar casi en cada rincón. Fue el fundador de la misma en 1703 tras arrebatar el terreno al imperio sueco.

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Placa conmemorativa en la fortaleza de Pedro y Pablo. Desde 1990 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Odiado y querido a la vez este Pedro I fue el primer zar que se abrió al resto de Europa e intento modernizar el país aunque sus métodos no eran los mejores. Llegó a prohibir las barbas a la nobleza y dar puestos relevantes a plebeyos, no sin cortar alguna cabeza por el camino.

Cuando empezó a construir la ciudad se dio cuenta que no había suficiente piedra para tanto edificio por lo que promulgó un edicto por el cual cada persona que viniera a establecerse a la ciudad debería de traer consigo una cantidad de material de construcción. Y como la corte se trasladó de Moscú a San Petersburgo, ¿quién no quería aprovechar esta oportunidad de empezar de nuevo?


Fortaleza de Pedro y Pablo

En la orilla opuesta a lo que hoy llamaríamos centro histórico, en la isla de Zayachy, levantó Pedro I la fortaleza desde la cual San Petersburgo se tranformó en lo que es hoy en día.

En ella se encuentra la Catedral de San Pedro y San Pablo (original nombre), lugar donde están enterrados todos los zares menos un par, incluidos Nicolas II con casi toda su familia, y cuyo campanario es el segundo edificio más alto de la ciudad solo superado por la torre de televisión. También existe un anexo donde más tarde fueron enterrados los descendientes Romanovs aunque nunca llegaron a reinar.

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Catedral de San Pedro y San Pablo.

Con la entrada combinada (600 RUB) junto a la catedral se tiene acceso al Bastión Trubetskoy, usado como cárcel desde su construcción en 1870 hasta que los soviéticos la cerraron y convirtieron en museo en 1924 (después de haberla usado también), y también se puede entrar a la Casa del Comandante, un repaso a la historia de la ciudad sin ningún cartel en inglés, olé. Por no hablar, que en casi ningún sitio saludan, ya puedas entrar gritando.

En medio del recinto amurallado se encuentra una curiosa estatua de Pedro el Grande con unas dimensiones un poco extrañas y que la gente se pega por hacerse una foto mientras le dan la mano.

Cuando estas dentro de la fortaleza, su aislamiento del resto de la ciudad por el canal que lo rodea y por los fuertes muros que la forman, sientes que estas en otro lugar diferente a una gran ciudad, donde puedes caminar (pese al frío) incluso por un paseillo hecho fuera de las murallas que incluo contiene una playa donde la gente toma el sol en verano. También hay un club de locos (Club Morsa) que en invierno hace un agujero en el hielo del Neva y se bañan, invitando al resto de personas para que hagan lo mismo.

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Estatua de Pedro el Grande. ¿Cabezón?

Resto de Petrogrado

Tras salir de la fortaleza por el puente de San Juan se llega a Troitskaya ploshchad, donde se alzaba una catedral donde Pedro asistía pero después de la revolución sólo queda una capillita donde antes estaba.

Rodeando este parque por la orilla del río localizamos la cabaña de Pedro, una curiosa casita de madera (dentro de una de ladrillo) donde Pedro I supervisaba las obras de su nueva capital. Esta considerada uno de los tesoros nacionales y que más cariño tienen los habitantes de la ciudad.

Siguiendo la orilla del río llegamos al crucero Aurora, buque histórico botado en 1901 y celebre porque desde él se dio el cañonazo la noche del 25 de Octubre de 1917 como señal para la toma del Palacio de Invierno, iniciándose así la Revolución de Octubre y todo lo que sabemos que sucedió a continuación.

Volviendo a la Troitskaya ploshchad encontramos el Museo de Historia Política Rusa y la Mezquita. El museo está en el interior del edificio que perteneció a una conocida bailarina de ballet y que, viendo el exterior, no puede estar mejor situado porque la arquitectura del edificio parece hecha para un museo de este estilo. Por 200 RUB merece la pena entrar y ver como ha evolucionado la política rusa desde la Edad Media hasta hoy, haciendo hincapié de manera muy interesante a la época soviética y cómo pudo hacerse todo tal cual se hizo. No todos los carteles están en inglés pero sí la mayoría, y bastante interactivo y didáctico. En él se encuentra el despacho que Lenin usó durante la revolución que da al balcón desde donde los bolqueviques daban algunos de sus discursos.

En cuanto a la mezquita, hay que decir que es bellísima. Un edificio monumental en piedra gris con murales de mármoles (creo) azules en las puertas y las cúpulas resaltando sobre todos los edificios de alrededor. No he podido entrar pero por fuera es una preciosidad. Construida en 1914, teniendo en cuenta que actualmente el 15% de la población es de origen tártaro.

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Mezquita de San Petersburgo.

Después de comer en Ketch up (donde eran muy agradables, para mi sorpresa) mi ruta me llevó hasta los apartamentos Rosenshtein por la calle Kamennoostrovsky (toma ya) pasando por Avstriyiska ploshchad y sus hermosos edificios, por el museo Kirov, piso donde vivió durante 10 años hasta su asesinato en 1934 por orden de Stalin al verlo como rival y luego usarlo como mártir del movimiento para justificar sus famosas purgas. También intenté localizar la Mansión Chaev sin éxito.

Tras el paseito, baje de nuevo la calle que no voy a repetir hasta el puente Troitsky para llegar a…


Smolny y Vosstaniya

Son dos barrios variados cruzados por la Av. Nevsky, la principal de la ciudad y a la cual se está constantemente regresando.

Allí pasé por el Museo de Artes Decorativas y Aplicadas (cerrado hoy lunes) y por la catedral de la Tranfiguración del Salvador, con una verja con grandes águilas bicéfalas sobre cañones requisados a los turcos durante la guerra 1828-1829. Por dentro me decepcionó.

Como se hacía de noche (17:00) tuve que apretar el paso para poder ver el resto del barrio.

Pasé delante del Museo militar Suvorov y de sus preciosos murales a los lados de la fachada antes de llegar a la catedral (aquí todo son catedrales) de Smolny. En mi opinión lo más bonito y sorprendente de esta zona de la ciudad. Fachada azul y blanca con grandes cúpulas visibles desde varios puntos de la ciudad y a cuyo campanario se puede subir dando una ”donación” de 150 RUB y obtener una panóramica de estos barrios. Para ello, hay que subir 277 escalones, que a un chaval que subía conmigo le costaron dios y ayuda, parando no se cuantas veces hasta que llegó. Había leído que estaba dedicada a conciertos y exposiciones pero debe de haber cambiado pues parecía estar en obras y restaurándose.

A su lado se encuentra el instituto Smolny, donde el gobernador de la ciudad sigue trabajando y donde fue asesinado el anteriormente mencionado Kirov.

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Catedral de Smolny.

Continuando por el mismo margen del río durante unos 3 km se llega al monasterio de Alexander Nevski (héroe ruso que derrotó a los suecos en 1240). La idea de Pedro al fundar en 1710 el monasterio es introducir a la nueva ciudad en la larga historia rusa, y para ello, trajo los restos de este héroe en 1924 y donde aún están en la catedral de la Trinidad (entrada gratuita). En este recinto también se encuentran los cementerios de Lázaro y Tikhvin (cerrados cuando llegué), famosos por contener las tumbas de numerosas personalidades.

Ya de vuelta al hotel por la Av. Nevski pasé por el obelisco a los héroes de Leningrado, una estrella comunista situada en lo alto de una columna, la catedral Vladimirsky, usada como fábrica de ropa interior durante el comunista, por el Museo Dostoyevski, un piso cerca de la catedral donde vivió el escritor, y por el monumento a Catalina II y el teatro Alexandrinsky tras él.

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Todavía existen varias esculturas de Lenin en la ciudad.

Gran día hoy, muy aprovechado y con distancias muy largas de un sitio a otro que había que recorrer con un frío de muerte que el viento traía de los diferentes canales pese a que el termómetro no ha bajado de 3 grados en todo el día. Contento y cansado se acaba un nuevo día, por suerte, aún me quedan muchos más.

Mañana iré al Hermitage (ya tengo la entrada) y al Kunstkamera, los museos a los que quería entrar, para luego intentar encontrar sitios menos turísticos por la ciudad.

A ver qué tal se da la cosa… hasta mañana.

Distancia recorrida: 32,51 km.

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