San Petersburgo, ¿la Venecia del norte?

05Nov2017. Con este nombre se le conoce también a la antigua capital rusa, pero, en mi opinión, no se parece en nada. Cada ciudad es bonita de por sí y no necesita un sobrenombre en el que aparezca otra ciudad, y más aún si el mismo es usado para Amsterdan, Copenague, Estocolmo y alguna más… San Petersburgo es bonita de por sí.

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Fortaleza de Pedro y Pablo desde Strelka.

Segundo día de viaje y pese al cielo completamente encapotado y a una ligera lluvia de la que solo eras consciente cuando la escuchabas caer en las hojas secas de los parques, hoy ha sido muy aprovechado recorriendo las calles de la isla Vasilyevski y los barrios de Sennaya y Kolomna, al oeste del centro histórico.


Isla Vasilyevski

Claramente diferenciada en dos, esta isla tiene una parte más industrial donde se encuentra el muelle y otra más monumental donde se encuentran los edificios más grandes y famosos de la isla. Toda ella está entrecruzada de calles y grandes avenidas en forma de parrilla y donde aún existen varias estatuas de Lenin. Es curioso como en Rusia no reniegan del todo la revolución ni el comunismo, aún existen emblemas por las calles y edificios e incluso se siguen celebrando ciertas fechas del calendario soviético.

Al cruzar el puente Dvortsovy llegamos a un mirador Strelka, la lengua de la isla, con bonitas vistas a ambas orillas del río Neva, a la izquierda queda la fortaleza de Pedro y Pablo y a la derecha el propio Hermitage. Este mirador tiene dos columnas que en su día se utilizaron como faros.

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Antigua Bolsa de San Petersburgo situado en Strelka.

Dejando atrás los museos de zoología y el Kunstkamera, donde no pude entrar ya que pasé dos veces, una a primera hora y estaba cerrado y más tarde cuando ya la cola daba la vuelta a la esquina. Lo intentaré otro día porque su colección de fetos y cuerpos deformes dicen que es digna de ver, salvo cuando se va con niños. Pedro el Grande lo construyó para enseñar al pueblo sobre lo absurdo de las supersticiones en las que creían, quería que vieran que los problemas y malformaciones no venían por un hechizo sino por las creencias y miedos de la madre, visión mucho más académica la de este Pedro.

Tampoco pude acercarme a los Doce Colegios ni al Museo Mendeleev, una pena, pero no creo que a esto pueda volver. Falta de tiempo y hay que ser selectivo.

Tras este éxito continué por la orilla sur de la Isla y pasé por el palacio Menshikov, primero en piedra construido por el que llegó a ser segundo hombre más importante de Rusia y desgraciadamente celebre por la celebración de la boda del enano preferido de Pedro el Grande, a la que asistieron 70 enanos para divertimento de su majestad. Junto a él se encuentra el museo de Bellas Artes, famoso por tener dos esfinges de 3500 años justo enfrente suyo, junto al rio antes de pasar por la iglesia Dormition, resalta su fachada dorada y sus cúpulas al estilo ortodoxo sobre los edificios que lo rodean. Enfrente está expuesto el submarino S-189.

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Pareja pasea con la iglesia Dormition al fondo.

Tras una caminata más llegué al rompehielos Krasin, que fue botado en 1917 y se mantuvo en servicio hasta 1971. Se puede visitar y aún mantiene la pintura con símbolos comunistas. La historia de este barco es casi tan inestable como la del propio país. Vivió como este I y II Guerra Mundial, una revolución e incluso un secuestro británico en 1918.

Ya que estaba por allí, en el lado menos turístico de la isla, decidí acercarme al Museo Erarta. Imprescindible para los apasionados el arte moderno. Sin embargo, tampoco entré. He decidido que visitaré el Hermitage (recomendación popular) y el Kunstkamera. Me encantaría poder visitarlos todos pero me es imposible.

Siempre hay que dejar algo para volver.

Así que pensé dar la vuelta completa a la isla y acercarme a la Iglesia de la Resurrección, junto al cementerio ortodoxo. Me llamó la atención que durante toda la mañana (a las 8:00 ya estaba paseando) no había encontrado apenas gente, ni extranjera ni local, salvo en las colas de los museos. Pero al llegar, me encontré en un hervidero de personas que iban a rezar y rendir tributo a sus familiares fallecidos, haciendo incluso cola para entrar en los templos. Además, había vallas rodeando ciertas tumbas, entiendo que para protegerlas del vandalismo.

Antes de irme pasee un rato por la calle peatonal 6-ya liniya i 7-ya liniya (y no me he confundido al teclear). Un paseo tranquilo lejos de los ruidos del tráfico de la ciudad.

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Señor contemplando las vistas enfrente del Petrovsky Stadium.

Con esto y tras otro intento sin éxito de entrar en Kunstkamera paré a comer en Teplo, un lugar muy acogedor con diferentes salas adornadas con muy buen gusto pero donde los platos eran escasos y el trato con la ”simpatía” que la gente tiene por aquí.


Sennaya y Kolomna

Sennaya es el barrio que describía Dostoyevski en Crimen y castigo, y junto a Kolomna forman dos barrios más austeros que los que encontramos en la isla o en el centro histórico, situado al este de ellos.

Al cruzar el río para llegar por el lado norte por el puente Blagoveschensky se llega al museo Naval Central, famoso por sus maquetas. Continuando la calle llegamos al teatro Mariinsky, fundamental para entender la relación rusa con el ballet y la opera desde su creación en 1859. Recomiendan reservar con antelación para disfrutar de alguna representación y darse cuenta de lo que significa. Fue cerrada por los soviets pero abierta de nuevo bajo otro nombre. Su fachada verde y blanca impresiona por su originalidad.

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Teatro Mariinsky.

También intento entrar al palacio Yusupov, donde Rasputín fue asesinado, pero había cola para variar y para rematar, la fachada estaba en obras. Aquí como en otros museos se paga a parte una entrada para las salas más importantes o curiosas, y en este caso, también se paga para entrar en la habitación donde le envenenaron y pegaron un tiro en 1916.

Tras volver a la calle Kryukova, llegué a la catedral Nikolsky. Para mí, una de las fachadas más originales que he visto en cuanto a templos religiosos se refiere debido a su color celeste y sus cúpulas doradas, además es de las pocas que continuó abierta durante la época soviética.

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Catedral Nikolsky.

Al salir de Nikolsky, vi una iglesia con una enorme cúpula azul estrellada, así que puse rumbo a ella. Resultó ser la Catedral de la Santa Trinidad. Construida en 1835 se incendió en 2006 y ha sido rehabilitada. Enfrente se encuentra la columna de la Gloria, reconstruida en 2003 ya que la original de 1878 hecha con 128 cañones turcos fue destruida por Stalin.

Mi itinerario por estos barrios acabó en Sennaya Ploshchad, donde Dostoyevski vivió (varias de las casas donde lo hizo están en el barrio) y donde situó la acción de Crimen y castigo.

Tras todo el día de arriba para abajo, llegó el final. No sin antes pasar por el Hermitage de nuevo para fotografiarlo de noche, pero para continuar con la suerte de hoy, la plaza estaba cerrada por el festival de la luz.

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Puente Dvortsovy frente al Hermitage.

Pese a no haber podido entrar en ninguno de los sitios que me había propuesto… y eso que no eran muchos, además de que media ciudad está en obras (supongo porque es temporada baja), ha sido un día muy bien aprovechado donde he descubierto sitios preciosos y he recorrido parte de esta ciudad báltica.

Distancia hoy: 35,60 km.

Hasta mañana.

FB: Viajes al infinito

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Más enlaces relacionados con este viaje:

A por el viaje de mi vida: 2 meses, 10 países.

13 comentarios en “San Petersburgo, ¿la Venecia del norte?

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