7 días en Bhutan, escondite en el Himalaya.

No sé ni cómo me dio por viajar a este pequeño país encerrado en medio del Himalaya. Creo que se lo escuché a alguien y me quedé con ello, ¿por qué no ir a un país en el que no conocía a nadie que hubiera estado?

Mi visita la realicé en agosto, pero es recomendable ir en Noviembre o Diciembre en plena vorágine de festivales, si bien, también hay más gente y por tanto, supongo, que menor sensación de exclusividad en la visita.

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Rodeado por montañas impresionantes en cuanto a belleza y tamaño. Un país a través de inmensos valles difícilmente comparables en belleza y que te dejan la boca abierta cubiertos por una niebla suave que baja y sube por las laderas dependiendo de la hora del día.

Cómo llegar

En un reino con una democracia que apenas tiene 10 años el control del monarca y del gobierno es bastante exhaustivo y el turismo no se escapa de ello. Apenas reciben 100000 turistas al año. Esto se debe a que intentan no masificarse como sus países vecinos, Nepal e India (que tutela los asuntos exteriores butaneses).

El visado hay que conseguirlo a través de un tour operador aprobado por el gobierno (http://www.tourism.gov.bt/directory/tour-operator). Sale más barato si lo sacas con uno local, pues evitas intermediarios. Este operador organiza los vuelos, obtención del visado y reservas necesarias.

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Este visado cuesta bastante dinero pues incluye guía, chófer, hoteles y comidas. Todo obligatorio si se quiere visitar el país. Dicho esto, no hace falta gastarse mucho dinero estando allí, algún capricho y poco más. Aunque sigue siendo caro, todo lo que incluye lo hace más asequible.

Esto impide que el turista vaya con toda la libertad que quisiera. Pese a que puedes moverte libremente por las ciudades por las que vas, no puedes entrar en los sitios sin el guía, que enseña tu visado a la entrada, ni variar el itinerario sobre la marcha. Hay puntos intermedios donde la policía revisa los documentos del turista.

Itinerario de 7 días y 6 noches (pinchar en cada día para saber más).

Día 1: THIMPU

Vuelo a Bután desde Kathmandú en una de las dos compañías (ambas butanesas, privada y pública) que vuelan al aeropuerto de Paro. Durante el vuelo se pueden contemplar por encima de las nubes algunos de los picos más grandes del planeta, el Everest entre ellos.

Nos trasladamos a Thimphu, para visitar la capital del país. El primer sitio donde fui fue el Memorial Chorten, una estupa construida en la memoria del tercer rey de Bután.

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Memorial Chorten.

Después de visitar el famoso Centenary Market pude dar también una vuelta por los alrededores del hotel con una sensación muy extraña al no ver a ningún extranjero y encontrarme raro al no estar el guía conmigo, tan interiorizada que tenía esta idea. La gente apenas me miraba y realmente pasaban de mí, y digo esto porque viniendo de Nepal me parecía raro que no te acosaran vendedores, que la gente no viniera a hablar conmigo y a hacerse fotos como me había ocurrido tanto en Nepal como en India.

La ciudad me pareció bastante tranquila y pese a ser la capital muy poco animada.

Día 2: THIMPU

Madrugamos (guía, chófer y yo) para ir al Buddha Point, donde se estaba celebrando un festival en el cual el maestro del budismo butanés estaba dando sus lecciones y oraciones.

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Bhudda Point.

Luego nos trasladamos a Tashichhodzong, una hermosa fortaleza/monasterio (Dzong) medieval que alberga la mayor parte de las oficinas del Gobierno y la sala del Trono del Rey. Estas fortalezas tienen unos templos llenos de color y con grandes figuras de budas rodeados con increíbles pinturas llenas de luz y color. Pero en ninguno de ellos está permitido hacer fotos.

Tras la visita al Dzong, nos dirigimos al Instituto Zorig Chusum donde se puede aprender sobre las 13 artes tradicionales de Bután y a Changankha, monasterio donde se lleva a los recién nacidos.

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Tashichhodzong.

Como íbamos bien de tiempo fuimos a la fábrica de papel artesanal, donde es bastante interesante ver cómo unas cañas recogidas del campo se transforman papel.

Otras visitas que no pude hacer eran ir a la fábrica textil o la reserva de takin (el animal nacional).

En mi opinión con una noche en Thimphu es más que suficiente.

Día 3: THIMPHU-PHOBJIKHA

Dejamos la capital y nos dirigimos a Phobjikha (7 horas por carretera), un maravilloso valle en la región central, donde descubrir la vida rural de Bután, aunque llovía y apenas pude ver varios animales pastando y paseando por el valle, pero no hacía falta más, la paz hecha realidad. Increíble sensación de unión con la naturaleza y tranquilidad como nunca la sentí.

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Dochula y sus 108 Chortens.

De camino paramos en Dochula con sus 108 chortens. Construcción realizada por la mujer del cuarto rey para homenajear a los soldados caídos.

Día 4: PHOBJIKHA-PUNAKHA

Situado a los pies de las Montañas Negras, este impresionante y hermoso valle cuya principal actividad económica es el cultivo de la patata. El valle es famoso porque durante invierno se asientan una importante colonia grullas cuellinegras. Este hecho hizo que el gobierno prohibiese los cables por encima de la tierra siendo todos subterráneos.

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En un agradable paseo se llega al monasterio de Gangtey y después de comer nos ponemos en camino a Punakha (3 horas), la antigua capital.

Día 5: PUNAKHA-PARO

Pasamos la mañana conociendo el valle de Punakha donde se encuentra el que para muchos es el Dzong más bonito del país.  También visitamos el Chhimmi Lhakhang, uno de los templos más sagrados de Bután y al que se accede paseando entre hermosos campos de arroz. Por la tarde nos dirigimos a Paro (3 horas y media).

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Punakha Dzong.

Día 6: ASCENSO A TAKTSHANG O NIDO DEL TIGRE

La joya de la corona. Una de las construcciones más impresionantes en las que he estado sin lugar a dudas, el monasterio de Taktshang o Tiger’s Nest. Situado en una estrecha repisa de un acantilado de roca a 900 metros sobre el suelo del valle de Paro y a más de 3000 m sobre el nivel del mar.

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Nido del Tigre.

El camino de subida es bastante dura pero merece la pena. Si no se está en forma mejor programar la visita en un día entero. De lo contrario, se corre el riesgo de no subir o, incluso, sufrir el temido mal de altura, razón por la cual se deja para el último día y que puedas estar adaptado a la altura del país.

Por la tarde visitamos el Dzong de Paro y descansamos en el hotel. Cosa que no me gusta pero tampoco tenía mucho más que hacer. Me costó hasta encontrar una cafetería para tomar un café y un trozo de tarta.

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Paro Dzong.

 

Día 7: VUELO DE SALIDA DE BUTÁN Y FINAL DE VIAJE.

En breve escribiré un post sobre las impresiones que este maravilloso país me levantó.

IG: llopis_ig

FB: Viajes al infinito

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