Día 5: Se acerca el final.

Hoy salimos tempranito para aprovechar que hacia bueno e intentar evitar el calor y la multitud en los lugares a los que íbamos a ir. Solo conseguimos lo segundo.


Khamsum Yulley Namgyal Choeten

Y otra vez, al coche. Está siendo un viaje precioso pero de muchas horas de coche, el país es pequeño y no tiene lineas de tren debido a su orografía, así que si quieres aprovechar al máximo, no queda más remedio que moverte por los valles en coche por carreteras montañosas que no permiten llegar más rápido a los sitios.

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Khamsum Yulley Namgyal Choeten.

Paramos en un lado de la carretera y recorrimos a pié unos campos de arroz, pienso que nunca me cansaría de caminar por ellos. Es agradable andar entre tanto verde y ver el brillo del sol en el agua donde con el viento se mueven las plantas. Una maravilla.

Hoy hace un sol de justicia así que rescato mi gorro comprado en Nepal (el bonito) y tras cruzar un río, empezamos una subida que nos lleva al templo de Khamsum Yulley Namgyal Choeten tras 2000 m.  de subida a 35ºC, los cuales nos hicieron sudar de lo lindo.

 

 

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Vistas desde la azotea del templo del valle de Punakha.

 

Este templo fue construido en 2004 por mandato de la reina madre y desde su azotea, rodeando la stupa que se encuentra allí, se obtienen unas vistas espectaculares del valle de Punakha. El templo por dentro se compone de 3 plantas más la azotea, cada una dedicada a diferentes personajes del budismo. Resalta el colorido de los dibujos tántricos en sus muros y sus estatuas coloristas de personajes luchando contra las maldades humanas. Es una lástima que el gobierno tuviera que prohibir las fotografías en el interior de los templos pues era imposible controlar que la gente hiciese fotos con flash en ellos. No hace falta flash para fotografiar los interiores con la luz que entra por las ventanas o la luz artificial que los templos tienen, así que, de esta manera, pagamos justos por pecadores.


Punhaka Dzong

Como ya he comentado en anteriores posts, un Dzong es una fortaleza-monasterio dividida en dos para llevar a cabo tanto la función administrativa como la monacal. Mientras que cada ciudad importante tiene un único Dzong, todas tienen más de un templo, menos Timpu, que como capital posee dos de estas edificaciones.

El Dzong de Punkaha se construyó en el s. XVII junto al río Mo Chhu. Para llegar a él hay que pasar un puente de madera rehabilitado por un embajador alemán. Por lo que he podido ver estos días, Alemania es de los países con más presencia diplomática en el país, y de los pocos con embajada en el mismo.

Para entrar en el recinto hay que subir unas escaleras dividida en tres, el pasillo central es solo para el rey y el Je Khenpo. Al entrar al patio te encuentras en el medio con una gran stupa y un árbol que da cobijo a centenares de pájaros que con sus cantos inundan todo de paz.

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Punakha Dzong desde la otra orilla del río Mo Chhu.

En el otro extremo se encuentra el templo más importante del país (el recinto alberga al menos 25), donde el actual rey se casó en 2011. Presidiendo el templo se encuentran las figuras de los tres budas más importantes de Bután: Ngawang Namgyal, quien unificó Bután como estado (religiosamente), Gurú Rimpoché, quien introdujo el budismo en el territorio en el s. VIII y en el centro el Buda Gautama, fundador del budismo. Los muros lleno de pinturas coloristas como en los demás templos pero se respira un ambiente especial por todo lo que envuelve este, no obstante, es el templo de la antigua capital del reino.

Justo enfrente de los budas se encuentran 3 tronos, para el rey actual, para el Je Khenpo y para el rey anterior que dimitió pero sigue conservando sus derechos. Parece ser que la idea del Je Khenpo era renunciar a su posición a la vez que el cuarto rey, pero este se lo impidió explicándole que todo había ido bien y el país prosperaba mientras los dos estaban en el poder y ahora, no podían dejarlo ambos, pues podría ser peligroso para la paz del país. Y así lo aceptó y continúo siendo el Je Khenpo de Bután.

Mientras caminábamos nos encontramos con un alto cargo en la jerarquía budista con lo que mi guía se puso tenso e intentó pasar lo más lejos posible mientras le hacía reverencias. Había reconocido su rango por la ropa y era tanto el respeto y la admiración que se puso totalmente nervioso.

 

 

 

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Dochula mientras se acercaban las nubes.

Volvimos al coche y fuimos a Dochula a comer donde hacía un par de días habíamos tomado té con pastas. Hoy había menos niebla pero fue acercándose mientras estábamos allí, hasta que vimos como nos envolvía. Por lo que sigo sin conseguir ver las montañas más altas del Himalaya.

Después de la comida el guía se sentó a tomar café conmigo y me siguió contando el sistema turístico del país. Me contó que existen tours para budistas que tienen un precio mayor debido a que tienen que buscar un lugar donde realizar sus enseñanzas. También existen tours adaptados para todos los gustos, desde tours ciclistas por el país, pasando por trekking o montañismo, pero el que más me impactó fue que se puede hacer uno con curso de iconografía incluido, esto no es más que la enseñanza de los diferentes gestos y posiciones de Buda.

 


Simtokha Dzong y Tamchog.

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Simtokha Dzong.

La siguiente parada era el Simtokha Dzong. Otra fortaleza-templo construida en 1629 por el gran maestre que unificó espiritualmente el país (como la mayoría de los Dzong del mismo). Es el Dzong más antiguo de Bután y se deja ver en su arquitectura pues parece más compacto, robusto y menos elegante que los demás.

Como en muchos otros templos, las pinturas están tapadas para evitar su deterioro, aunque se nota que son más antiguas pues los colores son más apagados y más austeros, resaltando unos lienzos de tela con figuras budistas, también muy coloridos.

Justo ahora tienen una estatua perteneciente a la India pero que el gobierno solicitó su préstamo por un año. Esta estatua representa al unificador de la religión y se denomina Zhabdrung.

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Tamchog.

Tras salir de la fortaleza nos dirigimos a un puentecito  que realizó otra de las personalidades históricas del budismo, Thangtong Gyalpo, según se cree en el s. XIV. El guía me confirma que es un hecho histórico que esta persona hiciera el puente con cadenas usando sus propias manos (se le atribuyen más puentes alrededor de los países budistas), pero, me parece a mí, que en un país tan religioso como este lo que es leyenda e historia se mezcla sin saber separarlos de la fe. Debido a que originalmente solo se componía de cadenas en paralelo el gobierno decidió ponerle una red de alambre y unos bambús como refuerzo para restar peligrosidad. Actualmente está siendo rehabilitado.

Junto al puente se haya una cueva donde los peregrinos dejan stupas en miniatura y en lo alto de la colina un templecito dedicado al constructor del puente.

Volvimos a cruzar de vuelta para montarnos en la furgoneta y ponernos camino al hotel Bhutan Mandala Resort, un hotel bastante agradable y bien mantenido, como todos en este viaje, aunque la cena no era muy buena. Eso sí, las vistas son espectaculares por la noche.

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Paro Dzong desde mi habitación.

Me está extrañando bastante que en los hoteles del tour contratados no tengan nada para merendar, y aquí, ni siquiera tienen una cafetería cerca para conseguir un pedazo de tarta y un café. Me ofrecen noodles y cosas por el estilo que a las cinco de la tarde no apetecen mucho.

Llegados a este punto, aprovecho este final del post para comentar que durante todo este viaje he estado pensando, mientras contemplaba estos parajes naturales tan increíbles por los que pasaba, cómo una economía tan pequeña era capaz de cuidar el medio ambiente mientras nosotros nos lo cargamos. Y con ello, he ido preguntándome si nos es tan difícil a los países, en teoría desarrollados, adoptar medidas realmente efectivas al respecto. Tenemos los recursos, tenemos la tecnología para ello, tenemos la necesidad, pero ¿tenemos las ganas? Que un país tan pequeño como este sea capaz de tanto y nosotros con tanto de tan poco me desanima. Pero también creo que aún estamos a tiempo de cambiar nuestra forma de pensar y no permitir que nos carguemos el único rincón del universo que conocemos que tiene o haya tenido alguna vez vida.

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Da que pensar.

Planes para mañana: visitar el Dzong de Paro e ir al monasterio Taktshang, que aparece en todas las fotografías de Bután.

Hasta mañana.

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Instagram: llopis_ig

 

2 comentarios en “Día 5: Se acerca el final.

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