Día 2: Timpu, todo bajo control… del guía

Hoy tocaba el primer día enteramente en Bután visitando los sitios más emblemáticos de la capital Timpu. Por supuesto acompañado del guía y del conductor en todo momento. Hoy me he enterado que puedes contratar el viaje con una agencia pero pedir un guía específico, todos están identificados por un número de licencia.

A las 9:00 vinieron al hotel a por mí.


Memorial Chorten

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Construida en un honor de unos de los reyes más recordados.

Para muchos butaneses es el principal centro donde acudir a rezar. Contruida en 1974 esta bonita stupa está erigida en honor al 3er rey de Bután, Jigme Dorji Wangshuck, conocido por ser el impulsor de la apertura del país al resto del mundo. Es, junto con el primer rey, Ugyen Wangchuck (unificador del país y nombrado sir por los británicos), considerado el monarca más importante e influyente desde la unificación en 1907.

A esta stupa llevan los habitantes de Timpu a sus mayores durante las horas laborales, y ellos aprovechan para rezar y relacionarse hasta que les acuden a buscar después del trabajo.

El guía intenta explicarme las diferencias entre el budismo nepalí, tibetano y butanés, pero me pierdo en tan sutiles diferencias dentro de una religión tan compleja, y a la vez tan interesante, como es el budismo.

Para evitar el acceso de los turistas solitarios a los monumentos, el guía lleva en todo momento el visado del turista que enseña a la entrada de todos los lugares a visitar, todos incluidos en el precio del mismo visado.


Buddha Point

Pese a que el gobierno chino apenas influye en los asuntos butaneses, muchos budistas de China aportan dinero para la construcción de edificios religioso, tal ese el caso de este gigante Buda Shakyamuni (en bronce pintado de oro) que con capital chino se comenzó a construir en el año 2006 y al que aún faltan algunos detalles para su finalización. Alrededor del mismo existen varias esculturas, en colores algunas y otras completamente doradas, que suman impacto al conjunto.

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Con sus 52 m. deja pequeño al buda que vi en Pharping (Nepal), hasta hoy el más impactante que había visto.

He de decir que he tenido mala suerte con el tiempo (muy nublado) y la ausencia de festivales en el mes de agosto. Pero en este recinto donde se encuentra el Buda, he podido ver en directo parte de una sesión de las enseñanzas del jefe del budismo butanés, denominado Je Khenpo. Estas enseñanzas se llevan a cabo todos los días durante 3 meses, durante las cuales 10000 personas se reúnen a diario para escuchar recitar mantras a Trulku Jigme Chhoedra. Por motivo de esta celebración debo ponerme pantalón largo y sudadera (manga larga) para entrar en el recinto.

En el descampado frente al buda la gente se siente sobre sus talones en el suelo bajo gigantes carpas, pudiendo hacer las paradas que necesiten para descansar, ya que muchos de ellos son ancianos. El Je Khenpo hace 3 paradas durante el día para descansar igualmente. Él, junto con el actual rey (y su padre aún vivo), son los únicos que pueden llevar togas amarillas en el país.

En el recinto hay preparados baños, botiquín y lugares donde beber y comer. Curioso como operarios llenan con palas unos cubos con arroz desde un camión para repartir entre la multitud, y como la gente deja como ofrenda a Buda botellas de agua, aunque pueden dejar lo que consideren.

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Multitud escuchando los mantras recitados por el líder budista.

Mientras bajábamos los innumerables escalones que llevan al parking, el guía aprovechó para contarme que había sido monje hacía unos años. Me comentó que, en aquellos tiempos, era normal para las familias con pocos recursos enviar a los hijos a los monasterios, ya que a los monjes se les provee de todo lo que necesitan, incluyendo ropa, comida, vivienda, educación, sanidad etc. Pese a que estos últimos dos servicios son gratuitos y universales, las familias tampoco podían permitirse los demás bienes. Cuando se dio cuenta que no tenía vocación, decidió abandonar la vida monacal teniendo que devolver el dinero invertido en su formación como monje al gobierno. Actualmente está felizmente casado y contento de ejercer como guía.

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Figuras que adornan las plataformas bajo el Buda.

Changankha

Durante el camino a este templecito del s. XVI le pregunto al guía por cómo se vivió la llegada de la TV en 1998. Me comentó que la gente se hizo con una tele tan pronto como pudo, y que gracias a este acontecimiento se cambió gran parte de la forma de vida de la población. Los jóvenes empezaron a interesarse por lo que sucede más allá de las montañas del Himalaya y a llevar ropa occidental, aunque la mayoría de la gente sigue vistiendo a la manera tradicional, con unas túnicas de tela algo basta con estampados coloristas abrochadas con un cinturon, unas medias largas y zapatos de piel con pinta de ser muy cómodos. Como la ropa viene importada de la India no se adapta en gran medida a las condiciones del invierno butanés ni es de la suficiente calidad. Algunas personas adornan su atuendo con una chapita en la pechera que, según el guía, puede llevar la imagen que el portador desee, pero yo solo he visto la imagen de la familia real impresas en ellas.

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Subiendo las escaleras hasta el templo Changankha se nota que estamos a más de 2100 m. de altura. Hasta él llevan a los recién nacidos para que reciban nombre. La antigüedad del templo se deja ver en las pinturas saltadas de las paredes aunque también existe una parte nueva no visitable. Como en todos los templos budistas, hay que entrar descalzo.

En su interior abundan los budas pintados en oro puro y se puede contemplar como las ofrendas son agradecidas por un monje echando agua con azafrán en las manos del orante, y que luego este lleva a sus labios y vierte sobre su cabeza.


Zorig Chusum

Lo siguiente que visitamos es el Zorig Chusum, una escuela donde los niños y niñas aprenden una de las 13 artes tradicionales. En esta escuela se enseñan costura (a mano y a máquina), escultura (en barro principalmente), trabajo de la madera (precioso como dan forma a esos trozos totalmente vírgenes) y dibujo (usando lapices de bambú y tinta), el resto se enseña en otros centros. Por supuesto, todas las clases están engalanadas con fotos de la familia real y de dioses budistas.

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Alumno dando relieve a la madera.

Durante 6 años el alumno vive dentro de la escuela y lleva uniforme (diferente para niños y para niñas), pasados estos años el alumno obtiene un certificado gubernamental donde se acredita que dicho alumno posee las cualidades y conocimientos necesarios para haber alcanzado la ”perfección” en el arte elegida. El acceso a la escuela es gratuito tras haber realizado un examen donde se evalúa las capacidades del candidato.


Biblioteca nacional

Cerca se encuentra la biblioteca Nacional, donde, desde 1967, se guardan cientos de manuscritos antiguos envueltos en rollos con tela. Impresionante caligrafía de estos textos. Escriben en letras ”small”, enseñadas en el colegio y es la manera habitual de escribir, y ”capital”, que los monjes aprenden y perfeccionan. El guía, al haber sido monje, me escribe algunas palabras en ambas para que note la diferencia. Aquí es donde se encuentra el libro más grande jamás editado, un libro sobre Bután ilustrado a todo color, pesa más de 60 kg. y mide más de metro y medio de alto.

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Entorno natural de la cuidad.

En la biblioteca también existen libros actuales y fotografías antiguas que recorren la historia más moderna del país (s.XX y XXI) y sus reyes, lo cual aprovecho para preguntar por la forma de vida de los reyes y por el gobierno del país. Me cuenta que hasta hasta la llegada del rey actual al trono, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, los monarcas podían casarse cuantas veces que quisieran pero con la llegada de la democracia la ley permite una única esposa. En cuanto al heredero al trono, únicamente se permite acceder a él al mayor de los varones. Como nunca ha sucedido no se sabe qué ocurriría en caso de que la única descendencia fuera una mujer.

En cuanto al gobierno, se realizan elecciones de 3 rondas cada 5 años. Actualmente existen 4 partidos (todos monárquicos) aunque a las elecciones de 2013 se presentaron dos. Me explicó que el país pasó a ser una democracia por sorpresa y por expreso deseo del monarca, ya que no existía ningún tipo de movimiento del pueblo hacia este cambio. El hecho de esta decisión se debe a que gran parte de la comunidad internacional era reacia a dar ayudas y/o mantener relaciones con Bután por este motivo. Así que, para ayudar a la apertura, el monarca decidió dar luz verde a un sistema democrático. El país es miembro de la ONU desde 1971 y forma parte de la Asociación Sudasiática para la Cooperación Regional (SAARC).

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Jardín de la biblioteca, todo adornado con flores.

Me contó que hasta la llegada del tercer rey, los habitantes de Bután tenían que pagar sus impuestos en los bienes que producían por lo que recorrían grandes distancias por las altas montañas, por caminos en los que se jugaban la vida, hasta la sede del gobierno local para depositar esas tasas. Y me confirmó a su vez, que la población adora a sus reyes ya que ven que se preocupan por ellos y mejoran sus condiciones de vida, en contra de los regímenes absolutistas que dominaban en Europa hasta no hace mucho. Por lo que se puede y dejan ver, no parece que esté muy alejado de la realidad, pero al no tener toda la libertad de movimiento por el país siempre te queda algo de duda en este sentido.


Comida, oficina de correos y fábrica de papel

Tras la visita a la biblioteca, ¡¡a las 12:00!! fuimos al lugar donde yo comería. Digo ”yo” porque ellos comían en otro lado, como guía y conductor no pagan la comida (a cargo del operador turístico) hay restaurantes que no les permiten comer junto al turista, así que como solo, de buffet, pues el gobierno pide a los restaurantes tengan comida para los turistas y no tanto local. HASTA AQUÍ VIENEN GRUPOS DE CHINOS. Como no soy de probar cosas, no lo veo problema. En cualquier caso, si se quiere comer algo típico hay que decírselo al guía con bastante antelación.

Después de comer cruzamos la calle para ir a la oficina postal a que yo enviase algunas postales. Había de muchas clases (incluida algunas de penes :o), elegí cuatro para diferentes personas y le pedí al guía que me escribiera algo en ellas con su caligrafía, cuando la chica de la oficina lo vio le dijimos que había sido yo quien escribió en butanés, lo que llevó a un momento muy divertido y de cachondeo entre los tres.

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Sellos personalizados donde salimos el guía y yo.

A resaltar que Bután es el único país que permite usar sellos personalizados, ante tamaña oportunidad, no pude dejar la ocasión de hacer unos sellos (360-500 BTN, 5-6,5 €)  para mí y que, de momento, no pienso usar.

Al salir, me hizo mucha gracia que insistiera en cruzar por el paso de cebra. Al parecer, la policía es muy estricta y no hace prisioneros, quien la hace, la paga. Sin embargo, no es obligatorio el uso del cinturón de seguridad en los coches, pues el gobierno realizó un estudio sobre la siniestralidad en caso de llevar cinturón o no, y parece ser que en un país totalmente montañoso ante la posibilidad de caer en barrancos es más seguro poder salir por la ventana sin tener que desabrocharte el cinturón.


Fábrica de papel y paseo por Timpu

Visitamos también una fábrica de papel. Todo el que se produce en Bután es artesanal y, únicamente, el importado de India se produce de manera industrial. Poco más que añadir al vídeo sobre la fábrica.

A las 14:00 tras repasar el itinerario de mañana me dejaron en el hotel… con tooooda la tarde por delante. Pregunté y me dijeron que podía dar una vuelta por la ciudad sin necesidad de guía, así que dormí una siesta y a la calle.

Una de las sensaciones más extrañas que he tenido. Desde que salí del hotel, tenía tan interiorizado la idea de que sin guía no podía salir, que no me abandonó la sensación de estar haciendo algo ilegal o que no debía hacer. Incluso cuando pasaba al lado de algún policía agachaba la cabeza para evitar que me dijeran algo al andar solo. Nadie me dijo nada, ni tan siquiera me miraban con extrañeza como en otros lugares donde incluso me pedían fotos pero la sensación no se iba. Aquí todo era indiferencia o pequeñas miradas de reojo, lo que acentuaba mi percepción de encontrarme en un lugar en el que no debería estar. Aunque tampoco parecía que hubiera mucho que ver ni mucha vida en las calles, pero al menos esperaba poder pasear y disfrutar tranquilamente. Incluso hubiera preferido el acoso de vendedores ambulantes que ni tan siquiera existían.

Tras un paseo por la plaza del reloj, el estadio nacional y la arquería, paré en una cafetería al lado del hotel, Busy Bean (aquí todo está en inglés) tras haberme dado vergüenza en entrar en un par de ellas por las que pasé. Pedí una tarta, un café y UNOS CHURROS (264 BTN, 3,5€), lo cual me hizo mucha gracias e incluso pregunté que como es que tenían pero no supieron contestar. He de decir que no estaban muy buenos, ni la tarta de chocolate tampoco, pero era un sitio agradable, con Beatles o los Rolling de fondo, con wifi y con dos camareras muy graciosas.

Después de casi dos horitas allí volví al hotel. Al llegar a la habitación, por curiosidad, puse la tele, donde echan programas del país o de la India, pero también a Frank de la Jungla (doblado no sé a qué idioma) y un partido de la liga española de fútbol. Ante tanta cultura televisiva decidí bajar a cenar. Otra vez excesivamente agradables los camareros con sus reverencias y ademanes demasiado cordiales para lo que estamos acostumbrados, también me presentaron los platos del buffet. He notado que es así no solo en mi hotel, si no en general. Otro gesto que hacen cuando les vas a dar algo es que lo reciben con ambas manos ofrecidas hacia arriba.

Tras la cena, a descansar un poquito. Espero que no todos los días me dejen a las dos en el hotel ni tampoco tener más esa sensación de no estar en el sitio que me corresponde.

Planes para mañana: 7 horas en coche hasta llegar a Phobjikha, pasando por Dochula y sus 108 chortens más lo que se le ocurra al guía.

Hasta mañana.

 

2 comentarios en “Día 2: Timpu, todo bajo control… del guía

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