Día 4: Bhaktapur, Nagarkot y un huevo Kinder.

Despertarse con unos martillazos de algún taller cercano y pegándote el Sol en la cara (aquí las persianas no se estilan) no es la mejor manera de empezar el día a las seis de la mañana pero es lo que tocaba, simplemente una muestra más de la vida de esta ciudad a cualquier hora. Tras varias vueltas en la cama decidí levantarme que hoy tocaba visitar una de las ciudades más encantadoras del valle.


Bhaktapur (ciudad de los devotos)

Quedé con el chófer a las 9:00, el de hoy hablaba un pelín más de inglés, y nos dirigimos hacia Bhaktapur. Ciudad fundada en el s. XII y que dominó Nepal hasta el s. XVI, Patrimonio de la Humanidad desde 1979. Durante el trayecto el conductor me comentó que tenía 25 años, casado y con una hija, lleva 6 años contratado por el dueño del coche y su salario era de 1000NPR (81€) al mes. Con esto puedes hacerte una idea de como es la vida aquí, teniendo en cuenta ademas que por este trayecto pagué algo más de 30€.

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Templo de Pashuatinath y campana Taleju.

La ciudad me ha parecido espectacular. Todas sus calles y monumentos (los que quedan en pié) mantienen el aroma y la esencia de lo que debió de ser en su máximo apogeo como capital nepalí al igual que sigue conservando su importancia como centro religioso.

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Juzgad vosotros mismos. Vaya gorrito.

Aunque lo primero que hice fue comprarme un gorro feísimo por 300NPR (2,5€), no podía ni regatear pues me achicharraba la cara después de las quemaduras del día anterior. El gorro es para verlo… pero bueno, también viajando se pierde el sentido del ridículo.

Como iba diciendo, al igual que en otras ciudades de las que hemos hablado, el centro neurálgico del turisteo se sitúa en la plaza Durbar (también hay guías ofreciendo sus servicios cuando pagas las 1500NPR de la entrada) y sigue la misma estructura que las demás, en torno al palacio real se sitúan varios templos a diferentes divinidades hindúes/budistas y una campana gigante que llama a la oración.

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Puerta Dorada.

Resalta la Puerta Dorada del palacio real ya que su color rojo resalta entre las paredes blancas del palacio y las planchas doradas de las esculturas que la rodean.

Saliendo de la plaza hacia el sur nos encontramos con la plaza Taumadhi Tole, donde está situado el templo Nyatapola, personalmente, el que más me ha impresionado hasta el momento por su tamaño y dimensiones y el lugar donde está situado. Con sus 30 metros de altura es el templo más alto de Nepal y uno de los edificios más altos del valle de Katmandú y es tan fuerte que los terremotos de 1934 y 2015 apenas le dañaron. Solo los sacerdotes pueden entrar al sagrario. Se encuentra junto a dos templos (Bhairabnath y Mahadev Narayan) de dimensiones más modestas pero muy bonitos y que hacen resaltar al primero. Si subes sus enormes escaleras flanqueadas por grandes estatuas alegóricas podrás contemplar toda la plaza desde lo alto en unas vistas magníficas.

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Templos Nyatapola y Bhairabnath.

Luego me he dirigido al norte a Tachupal Tole (plaza de los alfareros), una plaza con un encanto especial con gente salida de otro siglo delante del templo de Dattatreya.

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Tachual Tole con el Templo Dattatreya presidiéndola.

Finalmente, me he dejado perder, como me gusta a mí, hacia el sur del centro de la ciudad llegando a un lugar que me ha sorprendido muchísimo. En el lado contrario a unos crematorios en la otra orilla del río Hanumante se encontraba, según he podido averiguar, la antigua facultad de música, totalmente abandonada y donde se han asentado algunas familias, incluida una de cerdos que se paseaban por allí a sus anchas. Por favor, si venís por aquí, no os lo perdáis, pese a estar en ruinas y no poder entrar merece la pena por su enclave a orillas del río al lado de una estatuilla del dios mono Hanuman.


Felicidad en las pequeñas cosas

Ya de vuelta a donde me esperaba mi amigo el chófer paré en una pequeña tiendecita de las que abundan en Nepal y me encapriché de una chuchería que me transportaba a mi infancia donde era el máximo premio si me portaba bien. UN HUEVO KINDER.

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Felicidad.

Sé que es una tontería comentarlo aquí pero me apetece contar este tipo de cosas qeu le dan salsa a los viajes y estando a tantos kilómetros de tu país y de tu gente ha sido un detalle que me ha recordado muchísimas cosas como en un futuro habrá otras que me recuerden, igual de intensamente, a este viaje.

Nagarkot sin vistas

Volviendo por la plaza Durbar salí de nuevo a donde me esperaba el conductor para ir camino a Nagarkot.

Un camino tortuoso lleno de baches y sin asfaltar tardamos más de una hora en recorrer los 15 km. que la separa de Bhaktapur, incluyendo varias paradas debido a que estaban ”arreglando” la carretera y un par de tractores nos cortaban el camino.

Pese a todo el trayecto tuvo su encanto, escuchando música nepalí y occidental en una mezcla de temas un poco rara (Back street boys y Justin Bieber incluidos). Finalmente llegamos al hotel donde me hospedaré esta noche (Peaceful Cottage), famoso por tener en su azotea el Cafe du Mont, pero que no me pareció tan bueno como había leído, mas bien lo contrario. Quitando ese detalle, el hotel está bastante bien y es muy barato. Se encuentra en lo más alto de Nagarkot a más de 2000m. y tienen unas vistas increíbles, el personal es muy amable y aunque parece falto de experiencia lo compensan con el cariño que te muestran.

El chico que me acompañó a la habitación me comentó que nunca había visto una moneda de euro en su vida, le regalé una y fue brutal la cara de felicidad que se le puso y lo rápido que fue a enseñarla al resto de empleados.

Mi recomendación es que, al precio que están los hoteles en Katmandú y las ofertas que puedes encontrar, merece la pena mantener el hotel esta noche que se pasa fuera ya que hacer el registro dos veces y andar haciendo y deshaciendo maletas es un tostón y tedioso teniendo en cuenta que la entrada en los hoteles se hace a mano.

Nagarkot unicamente tiene eso, vistas. Y un templito que visitaré mañana. Si hay nubes como es el caso pues ya poco más le queda. En cualquier caso comí aquí y pasé una tarde tranquila y agradable esperando al anochecer.

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Cielo nublado desde la azotea del hotel.

Llegada la hora subí a lo más alto de la azotea pero las vistas quedaban un poco tristes ante la niebla pero aún así mereció la pena respirar algo de aire no contaminado y un rato de relax viendo anochecer tras las nubes. Espero que mañana pueda ver amanecer con todo su encanto.


Trucos aprendidos

  • En Bhaktapur los niños no piden dinero, piden que les compres libros para estudiar. Tienen acuerdo con las librerías y les hacen el cambio a continuación de tu compra.
  • No comprar gorros feos por lo que te piden, hay que regatear en todos los viajes que se hacen.
  • No dejarse el shampoo que compraste el día anterior en el hotel antes de salir.
  • Si tienes la oportunidad de disfrutar de algo que te haga feliz, hazlo. Da igual lo que piensen los demás viéndote comer un huevo Kinder en mitad de Nepal con unos años ya cumplidos.

Plan para mañana: levantarse a las 5:30 para ver si hay suerte y esta clareado el cielo y ver amanecer. Dar una vuelta por los caminos de Nagarkot. Vuelta a Kathmandú pasando por Changu Narayan.

Hasta mañana.

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