Día 2: Swayambhunath, Patan, Pashupati y Bodhnath.

No hay que madrugar.

No hay que hacerlo, para disfrutar de los lugares más emblemáticos de Nepal me he dado cuenta que no hace falta madrugar, no hay colas ni necesidad de hacerlas. A la hora que vayas la taquilla está libre o casi. De hecho, es bastante curioso que no existen entradas como tales, únicamente una garita con una taquilla en mitad de la calle y un seguridad impidiéndote el paso si antes no lo has hecho por caja.

Como comenté en el anterior post, a la llegada a Katmandú me decidí por contratar un coche con conductor que me llevara a un sitio a otro y pudiese ver los enclaves que la UNESCO declaró en 1979 como Patrimonio de la Humanidad en Katmandú y alrededores. El conductor apenas hablaba inglés, y yo no es que sea bilingüe, así que la comunicación fue difícil y a cada pregunta que le hacía su respuesta era más estrambótica.


Swayambhunath

Dicho lo cuál empezó el día turístico en Swayambhunath (200NRP). Una stupa en lo alto de una montaña, levantada parece ser que originariamente en el s. V. Se encuentra rodeada de cientos de esculturas que le dan un toque peculiar y especial al lugar. Resalta el Gran Rayo, uno de los símbolos del budismo tibetano que simboliza el poder de la iluminación y destruye la ignorancia.

rayo
Gran Rayo delante de la stupa.

A este conjunto también se le llama templo de los monos, por el gran número de estos animales que se encuentran en él y sus alrededores. Merece la pena subir por una de las escalinatas y bajar por la otra, sin importar el orden, ya que se irán encontrando muchísimos detalles religiosos que realzan el conjunto.

Subiendo una de esas escaleras entablé conversación con una pareja de Bangladesh, cosa rara ya que el 75% de los que estábamos eramos españoles. Hablamos sobre nuestros países, me pidieron una foto con ellos y nos dimos el contacto para que me pasaran la foto, creo que no la volveré a ver.


Patan

Seguimos la ruta hasta Patan. Como en Katmandú el antiguo palacio real da a la plaza Durbar cuyo apogeo arquitectónico llegó en el s. XV en la época Malla. Y, al igual que en la capital, se encuentran situados varios templos que, en mi opinión, tienen más encanto aunque están bastante peor conservados, todos con andamios y en plena reconstrucción tras el terremoto de 2015, que marca toda la arquitectura monumental del país como iremos viendo.

Merece la pena pasear por los templos y entre los mismos para disfrutar (previo pago de 1000NPR) del ambiente que lo rodea. Me resultó curioso el colorido que le dan al lugar los niños que vienen de excursión con los colegios pues muchos llevan el traje tradicional nepalí y les encanta asustar a las palomas y verlas volar.

Allí hablé un rato con un inglés que también viajaba solo pero al hombre no parecía que le apetecíese hablar con nadie así que continué mi camino.

durbar
Plaza Durbar de Patan con el Palacio Real a la derecha.

Tras la visita la plaza intenté encontrar la Peace Gallery, supuestamente un museo con imágenes de la guerra que asoló el país entre 1996 y 2006. Y digo supuestamente porque no conseguí encontrarla, al llegar al hotel intenté buscarla por Internet y sigo sin suerte.

Aún así, el infructuoso paseo me llevó al Templo Dorado. Fundado, al parecer, en el s. XII. Debe su nombre a las placas doradas que recubren su fachada y los principales motivos interiores. Debería de haber tortugas caminando por el templo pero yo no las vi.


Pashupatinath

Curiosa imagen la que en el trayecto nos encontramos con una carretera cortada por la lluvia caída la noche anterior y varios coches teniendo que ser rescatados con los medios de los que disponen en Nepal.

En fin, el templo hindú más importante de Nepal se encuentra aquí, en Pashupati, a orillas del río sagrado Bagmati (como todos los ríos de esta región, son sagrados pero no limpios). La entrada al templo esta vetada a los no hindúes, y hasta 2001 la casta de los intocables también tenía prohibida su entrada. El acceso al complejo cuesta 1000PRN.

Pese a ello está rodeado de varios templos a ambas orillas en un ambiente muy agradable y natural, situado en un enclave para la conservación del ciervo. Grupos de sadhus (santones) rodean la zona en busca de captar fotógrafos que les retraten a cambio de una ofrenda. También se encuentran en primera línea los crematorios, ya que muchos nepalíes eligen el Bagmati para ser incinerados antes de su futura reencarnación.

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Templo Pashupatinath desde el río Bagmati, más abajo se sitúan los crematorios.

Es interesante introducirse en el bosque y encontrar templos en donde no lo esperas y a donde casi todos los que se llegan son hindúes. Algunos de estos templos no están en el buen estado que deberían, incluso encontré uno convertido en casa para varias familias y prácticamente abandonado y en ruinas.


Boudhnath (Boudha)

Y la última visita del día ha llegado, y la primera que me deja con cierta sensación de ser timado (sensación habitual en estos países al no estar familiarizado con la moneda), y no por la ciudad, si no más bien porque tuve que invitar a comer al conductor sin ni siquiera preguntar ni acordarlo de antemano. Lo había pensado hacer igualmente pero como una acto de agradecimiento al hombre que (aún siendo su trabajo) había estado llevándome de un lugar a otro aunque con alguna queja y no como la imposición que finalmente fue. Pero bueno, esto no estropea este gran día conociendo Katmandú y sus alrededores de norte a sur y de este a oeste.

Pues el último lugar a visitar fue la stupa de Bodhnath (400NPR), una de las mayores y más importantes de Asia. La primera stupa se construyó alrededor del año 600 tras la conversión de rey tibetano al Budismo pero fue destruida tras la invasión mongola en el s XIV, por lo que la actual es más reciente. En mi opinión, es de lo más curioso y bonito que he visto hoy, puede que porque salió al fin el sol y llenó de encanto su torre dorada con los ojos del Buda que todo lo ve (al igual que la stupa de Swayambhunath).

Para nosotros los occidentales es extraño ver como el rezo en este tipo de edificaciones se hace andando, dando vueltas a la stupa en el sentido de las agujas del reloj y recitando mantras a la vez que se dan vueltas a las ruedas de plegaria. Lo que sí que esperaba es a ver multitud de monjes tibetanos con sus túnicas naranjas y rojas pero no había tantos como pensaba.

La stupa está situada en el centro de una plaza rodeada de edificios que convierten al recinto en circular por la que caminan los orantes y dejando únicamente tres salidas de la misma.

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Stupa de Boudhnath con los peregrinos dando vueltas y rezando a su alrededor.

Tras la visita a la stupa y su plaza intenté encontrar el templo budista Ka-Nying Sheldrup Ling Gopa pero tampoco tuve suerte. La distribución de calles en estas ciudades no ayudan a mi orientación.


Con esta última parada en el camino y con el conductor un poco quemado por aguantarme y pasearme durante 9 horas pese a la invitación a comer, volví al hotel bastante pronto pero aproveché para descansar y disfrutar de un poco de relax tras todo el día escuchando a los coches y sus bocinas y la noche con lluvias monzónicas sonando a lo largo de todo Katmandú.

Mañana será un día tranquilo. Por la mañana pasearé por Thamel, y después de comer he reservado un freetour en inglés que ya os contaré si mereció la pena.

Hasta mañana.

FB: Viaje al infinito

IG: llopis_ig

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